La EPA, con olor a récord

EPA

Estamos en vísperas de conocer los resultados de la Encuesta de Población Activa (EPA), para este jueves. Esta medición del mercado laboral se considera como la más fiable entre los analistas y expertos económicos. El Instituto Nacional de Estadística (INE) cuenta con una dilatada experiencia en la elaboración de esta estadística, posiblemente una de las dos o tres más importantes que realiza este organismo estadístico oficial. Los resultados que se ofrezcan mañana jueves serán objeto de amplios análisis, sobre todo en sus aspectos más desagregados, es decir, lo que se puede concluir cuando se analizan los numerosos detalles que ofrece este completo análisis de La realidad laboral del país.

En el año 2015, en España se crearon algo más de 525.000 empleos, de los cuales unos 171.000 fueron indefinidos y el resto temporales. El aumento fue del 3%, algo por debajo de lo que creció la economía, un 3,2%. Una nueva subida de este calibre en términos relativos, es decir, por encima del 3%, elevaría la cifra de nuevos empleos creados en el conjunto del año por encima del año récord de 2015, claramente por encima de los 18 millones de personas con empleo, lo que es una cifra bastante estimable pero todavía insuficiente para avistar niveles de empleo homologables a los de algunas de las mayores economías europeas y por supuesto bastante lejos de las cifras que rozan el pleno empleo en Estados Unidos.

Hay algunos argumentos para suponer que la cifra final de creación de empleo del año 2016 no se ha alejado mucho de la que se alcanzó en el año 2015. La principal razón es el importante empujón que experimentó el sector turístico, un sector muy intensivo en creación de empleo. La actividad comercial también ha sido importante en este año que acaba de finalizar ya que el aumento de la población ocupada ha empujado al alza el nivel de consumo privado y, como consecuencia de ello, el empleo en este sector de actividad, el comercial, también habrá finalizado el año con aumentos apreciables de la ocupación. Por último, el sector industrial, que no se ha mostrado muy brillante en los dos años anteriores en cuanto a creación de empleo, podría ofrecer este último año cifras más saludables debido a la fortaleza de las exportaciones y en alguna medida también al tirón de la demanda interna.

Si estos factores de dinamismo económico se traducen en aumento del empleo en las proporciones esperadas del 3%, el mercado laboral español habrá dado un importante `paso con vistas a la corrección del principal desequilibrio que presenta la economía española. Los anticipos de evolución del paro proporcionados por el Ministerio de Empleo (paro registrado) ya han dejado dicho que el descenso del paro alcanzó el pasado año su mayor ritmo desde antes del inicio de la crisis en el año 2008. Reducir la tasa de paro desde el actual nivel, que se ha situado algo por debajo del 19% de la población activa, hasta niveles equiparables a los que muestran las economías europeas más desarrolladas, exigirá todavía un esfuerzo importante al país, aunque el ritmo actual de retrocesos anuales del 3% resulta bastante esperanzador. El reto es mantener este ritmo con política económicas y laborales adecuadas.