El consumo tira de la economía

De los termómetros más fiables que existen sobre la actividad económica, el de las ventas al `por menor eran tradicionalmente uno de los que más utilizaban los analistas económicos. Pero las cosas han cambiado algo últimamente porque en la vida comercial hay actividades que discurren por terrenos novedosos y de difícil cuantificación por parte de las estadísticas oficiales, como es el canal de venta a través de Internet o por conductos que ofrece la telefonía móvil.

Una de las empresas protagonistas de esta nueva modalidad comercial es Amazon. La propia empresa está diciendo estos días que sus ventas mundiales han batido en el último mes todos los récords y que España no se ha quedado atrás. Otro tanto sucede con las nuevas divisiones de venta electrónica de compañías tradicionales, que han adoptado con rapidez los modos de venta de los nuevos competidores de venta electrónica para no perder cuota de mercado.

El sector comercial está experimentando una auténtica revolución en sus procedimientos y en esta campaña de Navidad se están viendo los efectos. Coincide además con un momento en el que economías como la española han logrado ya una velocidad de crucero en su ritmo de crecimiento que contribuye a engordar las cifras y ofrece pistas sobre el crecimiento esperado del conjunto de la economía, el PIB, que tal y como habían adelantado en las últimas semanas algunos expertos puede reflejar tasas de aumento claramente superiores al 3%. El impacto positivo en la creación de empleo no tardará en reflejarse también en las estadísticas, aunque los primeros avances señalan que el empleo ha aumentado en torno a un 1,7% durante el mes pasado. El balance de la campaña de Navidad en el conjunto del sector ofrecerá cifras más fiables.

La estadística oficial corrobora estas impresiones aunque todavía no recoge en su plenitud el pulso real de las actividades comerciales. Según los datos que ha dado a conocer el INE este miércoles, las ventas minoristas, que mantienen un ciclo de crecimiento ininterrumpido desde hace casi tres años, aumentaron un 3,3% en términos anuales sobre el mismo mes del pasado año.

La influencia en esta subida de las ventas de ese nuevo fenómeno que se ha ido implantando en los países desarrollados, el Black Friday (un día especial de ventas, en el que aparecen numerosas ofertas que estimulan el apetito consumista de los ciudadanos) ha contribuido algo, pero como la tasa de variación se expresa en términos anuales, y ese día de ventas especiales cae siempre en noviembre, a la postre sólo tiene un impacto secundario en la tasa de crecimiento interanual.

Una de las cosas más destacables del aumento de la actividad comercial, que parece estar superando al crecimiento del PIB, es que no se centra únicamente en los productos alimenticios, consumo navideño por excelencia, sino que afecta al resto de los productos que se venden en las g4randes redes comerciales, con aumento del 4,2%. En las grandes superficies, que en estas épocas del año despliegan todos sus recursos para atraer a la clientela, el crecimiento de las ventas ha sido del 4,8% en noviembre. La actividad comercial, en suma, muestra una vitalidad propia de una economía que marcha a buen ritmo, cuya continuidad en el año que comienza dentro de unos días habría que preservar.