El FMI y los riesgos económicos

El análisis anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre España ha sido especialmente prolijo a la hora de enumerar deberes a la economía española, como si contemplase con tristeza el probable destino que le aguarda a la economía europea que más crece en estos momentos y que es objeto de importantes y bastante generalizadas alabanzas en medio mundo. •

El temor no reside tanto en el riesgo de descarrilamiento como en la entrada en una fase de parálisis o de bajo crecimiento, cuyo anuncio están anticipando algunos acontecimientos recientes, eso que los analistas llaman vientos de cola, que tanto han contribuido a darle fuerza al crecimiento de nuestra economía en los dos últimos años. Es decir, el bajo precio del petróleo, los bajísimos tipos de interés y las inyecciones masivas de liquidez del Banco Central Europeo, junto a la debilidad del euro. Factores todos ellos que están en trance de reversión o con los días contados.

Si los elementos mencionados se vuelven del revés, España pasará a ser con bastante probabilidad una de las economías occidentales más vulnerables. Y eso preocupa mucho a los analistas económicos, que empiezan a hacer cábalas sobre la forma en la que España se las arreglará para pagar la inmensa Deuda Pública, si los tipos de interés vuelven a su estado normal, si el precio de la energía deja de ser un atenuante del déficit externo, si la continuada caída del valor del euro deja de resultar un estímulo para una parte de nuestras exportaciones (las que van fuera de la Eurozona).

La receta genérica del Fondo tiene una doble vertiente, subir impuestos en aquellas actividades en las que España presenta todavía un margen de incremento de tipos impositivos en relación con otras economías y aquilatar los costes en dos grandes áeras de actividad, la educación y la sanidad, en las que a su juicio España puede y debe realizar importantes esfuerzos dee mejora de la eficacia del gasto. En especial en la san idad, que puede empeorar la situación de sostenibilidad del sistema debido al creciente aumento de la edad media de la población.

Los consejos del Fondo difieren bastante de lo que está haciendo el Gobierno y diametralmente de lo que exigen algunas organizaciones políticas con alta representación en el Congreso. El FMI pide una profundización en la reforma laboral, mientras algunos partidos políticos piden lisa y llanamente su derogación Los puntos de vista son bastante extremos como se puede constatar mediante la lectura de las recomendaciones del organismo internacional.

No es que el FMI tenga la barita mágica para resolver todos nuestros problemas, actuales o futuros, pero ofrece unas fórmulas que coinciden bastante con las demandas que formulan los grandes inversores internacionales y la propia confianza de los agentes económicos a la hora de impulsar la economía, es decir, a la hora de invertir y gastar. Las previsiones que este organismo baraja para el año 2017 apuntan ya hacia una clara desaceleración del crecimiento, hasta niveles del 2,3% del PIB, cuando en el año 2016 estamos disfrutando de un 3,2% de aumento del PIB. La caída del ritmo de crecimiento que se prevé es por lo tanto muy acusada y debería empujar a las autoridades y a las fuerzas políticas a analizar con rigor y con los pies en el suelo las medidas que pudieran contribuir a consolidar los avances de estos dos últimos años, en los cuales España ha marcado importantes distancias respecto al resto de las grandes economías europeas.