Los bancos, felices con el nuevo Gobierno

Los bancos han recibido con euforia el nuevo clima político que se empieza a palpar en España tras el largo paréntesis de interinidad que ha vivido el país, con un Gobierno en funciones de casi un año se vida. Ahora, la expectativa de formación próxima de un Gobierno con mandato renovado ha alegrado la vida a las entidades financieras. Al menos, así lo han reflejado en la Bolsa. Este lunes, la banca, que ya había anticipado su entrada en una fase de mayor optimismo durante la pasada semana, ha subido con fuerza.

Los inversores se han lanzado a comprar títulos bancarios en la creencia de que el sector financiero saldrá bien parado de esta nueva etapa que se abrirá en breve con el inicio efectivo de la nueva legislatura. No importa que en el horizonte se atisben serias dificultades de gobernación, dada la frágil posición que en todo caso va a tener el nuevo Gobierno, cuyas decisiones estarán muy condicionadas por los intereses de partidos políticos situados a su izquierda.

Parece que tampoco importa el hecho de que las dificultades de gobernar el país puedan conducir a una legislatura corta, de forma que a la vuelta de uno o dos años tendremos posiblemente que `pasar otra vez por las urnas.

La subida de las cotizaciones del sector financiero es, en todo caso, una reacción de difícil lectura. Como posibles explicaciones cabe suponer que a los bancos les parece buena cosa el hecho de que la economía pueda afrontar con más orden y estabilidad sus futuros compromisos y que la etapa de crecimiento económico pueda tener continuidad en los próximos años, lo que contribuirá indudablemente a despejar muchas incógnitas en el plano económico. Si el país crece, los bancos podrán afrontar su trabajo con mayor expectativa de beneficio.

Una segunda valoración que podría tomarse en consideración es el hecho de que la nueva fase de fusiones bancarias, a la que el sector se enfrenta con bastantes probabilidades, experimente una aceleración rápida ya que las posibilidades de emparejamiento de bancos no son tan difíciles de enco0ntrar. Se conocen bien los problemas de unos y otros y se sabe con bastante aproximación cuáles podrían ser compradores claros y cuáles deberían asumir su condición de entidades susceptibles de ser absorbidas. El principal obstáculo posiblemente es el personalismo, el afán de mantener puestos de la máxima responsabilidad y no perder el estatus. Perro incluso esta cuestión, que en algunos casos adquiere importancia mayor, puede ser superada con la intervención de las altas instancias del Gobierno o del Banco de España.

Los dos grandes bancos han participado en la fiesta alcista de las cotizaciones bancarias de forma entusiasta en los últimos días. Tanto Santander como BBVA, y también CaixaBank, han sido los protagonistas principales de la subida de las cotizaciones, lo que hace suponer que el factor de mayor peso en la reacción alcista ha sido principalmente la confianza en una mejora de la economía que acabe por ser beneficiosa para el sector financiero, para el relanzamiento0 del crédito y para el retorno a los beneficios. Hay bastantes inversores que consideran que las cotizaciones bancarias están bajas o muy bajas. Hay que recordar que la suma del valor en Bolsa de Santander y BBVA equivale a la capitalización bursátil de Inditex, por encima de los 100.000 millones de euros, algo verdaderamente inconcebible hace unos pocos años. Pero así están las cosas en la economía española tras la dura purga de la crisis económica. La vía libre a una nueva etapa política está obrando efectos inesperados.