El tirón de la Bolsa

Uno de los indicadores que mejor reflejan este año las expectativas de la evolución bursátil es la proliferación de ofertas y proyectos de salidas de empresas a la Bolsa. Hay buen ambiente en el mercado y los inversores parecen ávidos de novedades, de nuevas compañías en las que colocar su ahorro. Uno de los motivos más motivadores, además de la buena experiencia de las salidas a Bolsa de estos dos últimos años (Aena, Amadeus, Cellnex…) es el hecho de que estas compañías están ofreciendo el importante señuelo de una buena rentabilidad por dividendo. Teniendo en cuenta que apenas hay alternativas de inversión en las que se puedas obtener ganancias y rentabilidades por encima del 1%, los rendimientos que ofrecen las salidas en Bolsa resultan bastante estimulantes.

De las empresas que están en lista de espera de cara a su inmediata colocación en Bolsa destacan en España la filial de Telefónica dedicada a la gestión de buena parte de sus infraestructuras, Telxius, y fuera de España la que puede ser la mayor operación financiera del año, la colocación en Bolsa de la filial de RWE, la empresa eléctrica alemana que pretende obtener unos 5.000 millones de euros colocando en los mercados una parte del capital de esta empresa que agrupa los activos de energías renovables y de infraestructuras. Telxius, la filial de Telefónica, podría rondar los 1.000 millones de euros por la colocación de una parte de su capital entre inversores como paso para su salida a cotización en la Bolsa española.

Junto a estas salidas de empresas de gran tamaño, una serie de pequeñas colocaciones también están prodigando su presencia en los mercados de renta variable, además de las operaciones de ampliación de capital de algunas de las compañías ya presentes. La Bolsa, en suma, parece en condiciones de suministrar en los próximos meses unos flujos de financiación empresarial bastante respetables. Una parte del dinero que obtendrán los grandes grupos que están colocando en Bolsa a sus filiales irá destinada a reducir deuda de la empresa matriz, es decir, a financiar a largo plazo a las empresas de cabecera.

La Bolsa lleva este año una evolución insegura, aunque desde finales de junio su trayectoria está siendo ascendente y los tres meses transcurridos desde entonces, aunque han presentado altibajos, han dejado un saldo claramente positivo, que de momento se mantiene en el mes de septiembre. Y ello a pesar de que el sector bancario está convirtiéndose en una importante rémora. La Bolsa sin los valores bancarios estaría en estos momentos en signo bastante positivo.

Sus expectativas a corto y medio plazo son favorables a juzgar por la valoración que presentan la mayoría de analistas y expertos. La influencia de los bajos tipos de interés, en algunos casos en negativo, está empujando a muchos inversores hacia las inversiones bursátiles, ya que el riesgo que asumen colocando su dinero en compañías que ofrecen altas rentabilidades por dividendo es ahora mismo perfectamente asumible. Máxime si se observa la trayectoria de algunas de las compañías que han salido al mercado en los últimos meses, alguna de las cuales casi ha duplicado su valor en Bolsa. Bajos tipos de interés y buenas previsiones empresariales, son un buen caldo de cultivo para atraer a los inversores. Sólo falta que la situación política no acabe por destruir estas expectativas.