Las hipotecas pisan el acelerador

Los vientos que soplan en el sector inmobiliario son cada mes un poco más favorables, lo que es una buena señal, indicativa del buen trayecto que está describiendo la economía. En junio, según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las hipotecas superaron la barrera de las 25.000 en el conjunto del mes, es decir, más de un 15% por encima de hace un año. El ritmo se está avivando, pero un ligero vistazo a las cifras de estos últimos años denota la pobreza que reflejan estas estadísticas, que de ninguna manera permiten echar las campanas al vuelo. Claro que en los buenos años del esplendor inmobiliario, las cifras eran muy superiores, pero posiblemente fuera de toda lógica, resultado de una efervescencia que con los años se tradujo en un acelerador de la crisis económica del país.

Las cifras de estos últimos meses muestran, en efecto, un volumen de contratación hipotecaria que apenas representan un 20% de las alcanzadas en el año 2006, cuando el sector inmobiliario crecía de forma alocada, en plena ebullición de las ventas de inmuebles. En el año 2011 se contrataron (mes de junio) apenas 32.500 hipotecas y en junio del año 2013 apenas se firmaron 14.400 hipotecas.

Por lo tanto, las 25.500 de este mes de junio de 2016 reflejan de forma simultánea una clara recuperación respecto al momento más bajo de la actividad inmobiliaria pero quedan muy lejos de los momentos de esplendor. Esto significa que, aunque será difícil alcanzar cifras mensuales de hipotecas por encima de las 100.000 de hace diez años, el crecimiento de esta actividad tiene por delante un claro potencial de subida. Los datos de los seis primeros meses reflejan un aumento del 19% en las hipotecas contratadas, de forma que junio, con un 15,5% de avance, representa una ligera contención en la subida del número de operaciones.

Una de las razones que está empujando al alza la contratación de hipotecas en los últimos meses es todo lo relacionado con su coste actual y futuro. Los tipos de interés han descendido hasta niveles ínfimos. El tipo de referencia para los préstamos variables, el Euribor, está en negativo desde hace unos pocos meses, aunque la tendencia del mercado en estos últimos tiempos ha sido precisamente huir de los tipos hipotecarios variables porque los compradores de viviendas consideran que el actual momento es mucho más propicio para contratar una hipoteca a tipo fijo, lo que constituye una garantía de estabilidad a largo plazo.

El tipo variable ahora mismo es el más beneficioso, pero las hipotecas se firman para periodos de tiempo muy dilatados, por lo que el tipo fijo ha ido adquiriendo atractivo en estos últimos meses, bien es verdad que estimulado por las políticas comerciales que desarrollan los bancos. Dado que el sector financiero tiene ahora mismo un problema de márgenes, la forma más apropiada de ganar dinero es fomentando los tipos fijos, que suelen rondar el 3%, lo que constituye una cierta garantía de ingresos que con los tipos variables ahora mismo no se puede tener por la sencilla razón de que están en tipos negativos.

Esta tendencia hacia los tipos fijos, aunque es minoritaria todavía (representó en junio el 23,4% de las hipotecas formalizadas) nunca había alcanzado porcentajes tan elevados. Los tipos variables, que previsiblemente volverán a subir en cuanto cambien las políticas monetarias de dinero barato, encierran riesgos que los tipos fijos pueden reducir.