Viernes de pasión para la banca europea

Esta semana se conocerán los diagnósticos de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) sobre la solvencia y el estado de salud de los 130 principales bancos europeos. Entre ellos, los seis mayores bancos españoles. El próximo viernes por la noche se dará a conocer y, como es natural, el asunto está rodeado de la máxima expectación. Los responsables de la entidad reguladora europea han tenido el mal gusto, si así se puede decir, de dar a conocer su veredicto a horas intempestivas y al cierre de la jornada laboral y, por lo tanto, al cierre de la semana, si no se producen cambios de planes a última hora.

El viernes 29 de julio es el último día del mes y el siguiente día hábil es el primero agosto, mes habitualmente muy mermado de actividad en los mercados europeos. Todo muy extraño, sobre todo porque agosto suele ser un mes de nula actividad en los organismos europeos, que quizás vayan a tener un especial protagonismo a resultas de los diagnósticos que emita la Autoridad Bancaria Europea, con sede (todavía) en Londres.

Lo cierto es que la expectación tiene su epicentro en la banca italiana, que se ha convertido en el foco de atención de los medios bancarios y políticos europeos dada la precaria situación del sector financiero de este país y la búsqueda de soluciones que se presentan difíciles por la premura del tiempo y lo ajustado de los plazos, además de por la alambicada solución que requiere el problema bancario del país. Aunque parezca increíble, la crisis bancaria italiana se ha ido fraguando en silencio y con la complicidad manifiesta de muchos estamentos oficiales.

Ahora, tímidamente, algunos de estos medios oficiales tratan de persuadir al Gobierno italiano de la necesidad de imponer a la banca del país un mecanismo curativo similar al que ya han aplicado, con éxito diverso, otros países europeos, entre ellos España. Aquí de lo que se trata es de implicar a los accionistas privados en la financiación, aunque sea parcial, del problema. Es decir, poniendo dinero vía ampliaciones de capital o encajando pérdidas de cierta importancia para sanear unos balances que tienen unos índices de morosidad insoportables para lo que es normal en la vida bancaria europea, puesto que llegar a triplicar o incluso más las tasas de morosidad de países similares.

La gangrenada situación de los balances de la banca italiana será, en suma, el tema central de los resultados de la EBA del próximo viernes, a reserva de que haya alguna sorpresa inesperada. En los últimos días se están manejando algunas hipótesis en este sentido, ya que algunos bancos europeos, con nombres propios, estarían en una posición menos favorable de lo que se presupone. No hay de momento nombres españoles en esa lista europea de bancos con problemas. La reciente resolución de las autoridades judiciales europeas sobre las cláusulas suelo en la banca española ha sido un motivo de satisfacción para el sector, en especial para algunos bancos del grupo de los seis que forman parte de la élite del sector en Europa. Despejada esta incertidumbre, al menos mientras no exista un dictamen ulterior de diferente cariz, el horizonte bancario para las entidades españolas parece de los más despejados de la zona euro.