El peor momento de la Bolsa

El mes de junio ha sido el peor mes para la Bolsa en los últimos años. El Ibex 35 ha perdido en este mes nada menos que un 9,64% de su valor. En lo que va de año, el índice español pierde un 14,47% acumulado. Otras Bolsas internacionales muestran las heridas del momento económico y político sumamente delicado en el que estamos inmersos y que en la última semana ha tomado un rumbo todavía más negativo con la inesperada decisión británica der abandonar la UE. La influencia de los acontecimientos españoles, como las elecciones de resultado incierto y la dificultad de formar un Gobierno estable, han castigado a la Bolsa española, pero el peso de los acontecimientos exteriores ha sido incluso superior.

La desastrosa evolución del índice selectivo tiene en buena medida nombre propio, las cotizaciones de los bancos. Hay también alguna otra compañía especialmente afectada como la aeronáutica IAG, heredera en parte de Iberia, que se ha visto muy afectada por los atentados terroristas. Pero el grueso de la crisis bursátil radica en el sector financiero, que está mostrando un grado de vulnerabilidad superior al de otros sectores de la economía.

Seis de los siete valores más bajistas en lo que va de año son bancos. En junio, siete de las diez compañías del Ibex más castigadas son bancos. El sector financiero está por lo tanto acusando los problemas de la incertidumbre política y económica general pero también los problemas específicos del sector financiero, ya que los tipos de interés negativos o cercanos a cero han causado un notable impacto negativo en las cuentas de resultados del sector, fenómeno que no es únicamente español sino que afecta a las entidades financieras de casi todo el mundo.

Hay algún problema puntual, como el de Bankia, la entidad de mayoría estatal, sobre la que ha sobrevolado durante algunas semanas el fantasma de su conversión en banco público de la mano de un Gobierno de izquierda, especialmente si triunfan las tesis financieras de Podemos, hipótesis que de momento parece alejada pero que ha espantado a muchos inversores, porque un banco público con un Gobierno radical en el poder podría convertirse en una máquina de pérdidas, de la que nadie querría formar parte.

De forma adicional, la mala evolución de algunos sectores empresariales, como el inmobiliario, ha dejado tras de sí un reguero de quebrantos que se han traducido en altas cifras de créditos morosos. Por último, las medidas adoptadas ya o en fase de aprobación por parte de las autoridades reguladoras para exigir más capital a las entidades financieras para asegurar su solvencia y estabilidad, se están convirtiendo en otro de los puntos negros a los que se está enfrentando el sector en estos últimos meses debido a la exigencia de mayores capitales y reservas en los balances bancarios.