El motor hipotecario se acelera

La compra de viviendas en España está todavía muy lejos de sus mejores tiempos, pero está creciendo sin cesar en los últimos tres años, mes tras mes. En el conjunto de los cuatro primeros meses del año en curso, las ventas de pisos hipotecados aumentaron en un 16% y el dinero que se está movilizando en estas operaciones es en la actualidad (mes de abril, últimos datos publicados) un 31% superior al de un año antes. Las viviendas hipotecadas en el citado mes de abril son un 24,6% más que en la misma fecha del año anterior.

Las cifras muestran una mejoría gradual de la actividad inmobiliaria a pesar de que los precios no han variado apenas en los últimos meses, si nos fijamos en el importe de las hipotecas contratadas. La hipoteca media se ha situado en torno a los 108.400 euros por vivienda, un 5% superior a la hipoteca media de un año antes, lo que indica que no hay grandes variaciones en el precio de las viviendas que se están moviendo en el mercado, si bien el importe hipotecado y el precio de la vivienda suelen diferir bastante.

El tipo de interés no parece haber influido de forma decisiva en el movimiento al alza en las operaciones de compra y venta de pisos, ya que el nivel medio en el que se mueven en la actualidad los tipos de las hipotecas es del 3,2%, que apenas difiere del existente hace un año, apenas unas décimas menos. Eso sí, han aumentado de forma significativa las ofertas hipotecarias que lanzan las entidades financieras, un segmento del mercado bastante competitivo últimamente debido a que las entidades bancarias tienen problemas para encontrar márgenes atractivos en su negocio y el hipotecario es un segmento bastante atractivo, siempre que se mueva bajo parámetros de solvencia. El lanzamiento de numerosas campañas de promoción de créditos hipotecarios puede haber influido en la mejora de las cifras de actividad que estamos viendo en los últimos meses.

El resurgir de la actividad hipotecaria parece reflejar tanto un mayor grado de confianza en el futuro de la economía y del empleo como una actitud más decidida por parte de las entidades financieras a la hora de conceder créditos, una vez que las tasas de morosidad y de créditos fallidos o morosos han ido reduciéndose. Aún son elevadas pero muestran una clara tendencia a la disminución.

Para que el sector inmobiliario se convierta de nuevo en un motor significativo de la economía, las operaciones de compra y venta de viviendas tendrían que aumentar de forma considerable, si bien resulta fuera d toda lógica alcanzar las cifras de los años 2006 a 2010, cuando se alcanzaron en un año ventas por encima de las 900.000 viviendas.

Cuatro años después, aquellas cifras se quedaron reducidas a la mitad y a menos aún. El sector difícilmente volverá a estas cotas, que ni se corresponden con la situación demográfica del país ni con la afluencia de turistas con vocación de permanencia. Menos ahora en que la ruptura británica con la UE permite suponer que uno de los principales mercados para el sector inmobiliario español, el británico, previsiblemente va a reducir de formas considerable sus compras, al menos a corto plazo.