Para qué un Gobierno estable

Todos, o casi todos, los agentes que intervienen en la economía y que cuentan con capacidad de decisión están insistiendo en las últimas horas en la necesidad de un Gobierno estable cuanto antes. Hay que recordar que España lleva medio año de Gobierno interino, en funciones, con capacidades por lo tanto limitadas a la hora de adoptar medidas. Una prolongación de esta situación puede ser muy perjudicial no solo para la economía sino para el conjunto de la sociedad, ya que la paralización de decisiones afecta a áreas más amplias de la vida social.

Hay motivos para ser pesimistas, sin embargo, a la hora de estimar la posibilidad real de que España cuente lo antes posible con un Gobierno que tenga visos de estabilidad parlamentaria. Los tres partidos políticos que pueden aportar sumas a los diputados del partido vencedor, el que capitanea Mariano Rajoy, no se cansan de repetir en las últimas horas lo que ya decían en el anterior paréntesis electoral, que ninguno de ellos apoyará al Gobierno que pueda proponer Rajoy, ni por activa ni por pasiva, es decir, ni siquiera mirando para otro lado. La impaciencia ante este estado de cosas empieza a ser visible. Desde la `propia Comisión Europea, que tiene ahora mismo otro frente abierto mucho más grave que la falta de Gobierno en España, como es el desafío británico, ya nos han dado el primer toque de atención, ya que la Comisión había dejado en suspenso algunas medidas sobre España, todas ellas negativas y punitivas, para no interferir en la contienda electoral.

Lo peor de toda esta demora en la puesta en marcha de un Gobierno estable no es sólo la paralización de decisiones de ámbito gubernamental, sino el hecho de que el sector privado, los inversores y en general las empresas, nacionales y extranjeras, demoran la toma de decisiones. Y por ese camino la economía va entrando gradualmente en un estado de pasividad y falta de estímulos, de quehaceres con los que alimentar la máquina de producir y de mantener y desde luego crear empleo. No es extraño que en este ambiente tan proclive a la preocupación, hasta los mismos sindicatos hayan expresado este lunes su punto de vista favorable a una rápida toma de decisiones por parte de los líderes políticos. No han dejado de hacerlo tampoco los representantes de la patronal.

La urgencia de un Gobierno estable y con las ideas claras se ha redoblado incluso como consecuencia del inesperado giro en los acontecimientos europeos, ya que la Comisión Europea se encuentra en estos momentos sometida a una fuerte presión para darle una salida al problema de la ruptura con Gran Bretaña. En este momento crucial para la reconstrucción europea, que afronta a partir de esta ruptura nuevos desafíos institucionales, es cuando más sería necesario que España contara con un Gobierno estable y sólido, ambas cosas.

Una de las posibles salidas al actual estado de paralización en la toma de decisiones podría consistir en la creación de un programa común de acción española en el ámbito europeo, cuya elaboración posiblemente contaría con bastantes puntos en común en un amplio abanico de partidos políticos. Ese programa común de actuación exterior que sirviera para respaldar al Gobierno español en los ámbitos comunitarios, en los que ahora e necesita bastante presencia y toma de decisiones, evitaría que España se quedara fuera de juego en unos momentos de trascendencia histórica para el futuro de la Unión Europea.

En todo caso, la urgencia de un Gobierno estable es incuestionable, no sólo por el estado crítico que vive la UE sino para aprovechar la inercia positiva que todavía tiene la economía española, con importantes vientos de cola soplando aún a nuestro favor, y que, sin alimentación adicional, podría venirse abajo.