Dos consultas, dos decepciones

Difícil tarea la que están afrontando los mercados y los ambientes económicos estos días a la hora de valorar tanto el inesperado resultado del ‘Brexit’, como el más esperado, aunque no por ello menos preocupante, de las elecciones legislativas en España. Los dos resultados distan mucho de satisfacer los anhelos de estabilidad que propugnan los gestores del dinero, entre otras cosas porque de ambos resultados se deduce un incremento de la difícil gobernabilidad tanto del espacio europeo como de la arena política española. Y, a la postre, un aumento de las dificultades para la gestión de la economía.

Las Bolsas y también los mercados de divisas (en particular la libra esterlina) reaccionaron el viernes de forma bastante pesimista al portazo británico a la UE. Este lunes veremos lo que sucede con la valoración de los resultados políticos en España, aunque este lunes será un poco más difícil realizar una valoración más ajustada ya que se suman los dos acontecimientos y puede suceder que la Bolsa realice una corrección al alza a la hora de computar el impacto real del ‘Brexit’ tras los fuertes recortes del pasado viernes, quizás sobredimensionados. A la crisis comunitaria derivado de este resultado se suma, en el caso español, la incertidumbre de nuestro futuro político. La inestabilidad política es un mal compañero de viaje para el funcionamiento correcto de la economía. La confluencia de estos dos focos de inestabilidad puede acabar pasando una seria factura a la economía española, no sólo a la europea.

La formación de un Gobierno estable en España no debería hacerse esperar, pero la aritmética parlamentaria no facilita las cosas ni siquiera mejora el estado de sumas y restas de las elecciones del 20D. Estamos, en este sentido, igual o incluso peor. Las razones para ser algo menos pesimistas residen en que la valoración general afirma que un alargamiento del estado de ingobernabilidad del país sería altamente preocupante para el crecimiento de la economía española, algo que ya estaba en la agenda de todos los interlocutores hace unos meses, pero que tampoco entonces fue capaz de estimular alianzas políticas tendentes a facilitar la gobernabilidad. Han pasado ya varios meses desde las anteriores elecciones y la urgencia de contar con un Gobierno estable es ahora más apremiante. Cabe esperar que la presión de las circunstancias y la propia responsabilidad de las fuerzas políticas faciliten algún tipo de fórmula de Gobierno estable, a pesar de las dificultades a las que se enfrenta la aritmética parlamentaria.

La necesidad de un rápido desenlace en la búsqueda de un Gobierno estable en España viene además reforzada por el hecho de que las circunstancias políticas y económicas en la zona euro han cambiado y lo han hecho a peor, lo que amenaza el crecimiento de la Eurozona, ya de por sí bastante débil. La ruptura de Gran Bretaña con la UE ha abierto una expectativa inédita en la economía europea. Es por eso que un Gobierno estable y a ser posible fuerte en España resulta especialmente necesario en estos momentos, en los que España debe acudir a los principales foros europeos con una posición firme en lo político y lo más solvente posible en lo económico. La ruptura británica afecta a importantes empresas españolas y a algunos sectores como el turismo y el inmobiliario, que se pueden ver seriamente dañados a causa de este inesperado problema.