El esfuerzo exportador español

Las exportaciones españolas de mercancías alcanzaron el año pasado los 250.000 millones de euros, alrededor del 25% del PIB. La cifra ha superado en unos 100.000 millones de euros la de diez años antes. El crecimiento ha sido, comparado con otras economías desarrolladas, espectacular y se ha apoyado sobre todo en la venta de productos industriales, es decir, aquellas mercancías en las que cuenta de forma decisiva la capacidad competitiva de la industria española, en un contexto internacional de lento crecimiento del comercio.

Este avance de la exportación española ha facilitado una aportación muy sustancial al crecimiento de la economía y se ha visto facilitado por las ganancias de competitividad que ha experimentado la economía española en los últimos años debido a la contención de los incrementos salariales y a la baja tasa de inflación, ya que esta última ha presentado tasas negativas en tres de los últimos días años, con posibilidades de que este año 2016 sea el cuarto de esta serie, es decir, el tercer ejercicio consecutivo en el que el IPC registra variación negativa anual. En cuanto a los salarios, su crecimiento medio ha sido inferior al 1% anual en los cuatro últimos años, tendencia que posiblemente se invierta este año, a juzgar por la evolución de las subidas salariales en los primeros meses del año. No es que se hayan disparado al alza, pero están registrando unas tasas de crecimiento de las más elevadas en los últimos cinco años.

Lo sucedido en los últimos años con los salarios y con la tasa de inflación ha permitido a la economía española recuperar una buena parte de la capacidad competitiva que se había perdido en los primeros años de la Unión Monetaria, desde la entrada en vigor del euro. La evolución de la divisa europea, que fue bastante alcista en los primeros años del periodo transcurrido desde entonces, había contribuido a deteriorar la capacidad competitiva española en el exterior, fuera de la UE.

Pero en los años más recientes, en especial en el último trienio y durante el año en curso, el euro ha ido debilitándose hasta acercarse a la paridad con el dólar (en estos momentos se sitúa en torno a 1,1 dólares por euro), lo que ha frenado primero y mejorado más tarde, en especial a partid del año 2013, la competitividad exterior de la economía española, abriendo paso a un considerable aumento de las exportaciones, en especial las industriales y, en particular, las del automóvil, que está siendo el sector industrial más beneficiado por la evolución no sólo de estas variables macroeconómicas sino por otros aspectos relacionados con la especialización de la industria española del motor en algunas producciones que están cosechando importantes éxitos en los mercados internacionales.

Con todos estos ingredientes, la exportación ha ido alcanzando un peso en el PIB español bastante apreciable, aunque todavía inferior al de la economía de la zona euro en su conjunto, ya que el 25% de exportación sobre PIB está por debajo del promedio europeo y a una distancia considerable, aunque mucho menor que al principio de la vida del euro. El esfuerzo exportador que está realizando la economía española ha dado frutos importantes pero le resta todavía un trecho importante, que se podrá recorrer a una velocidad mayor en la medida en que aumenten la capacidad competitiva del país y el grado de especialización y diversificación de la industria española.

La ganancia de capacidad competitiva, con unos precios bajo control y unos salarios adaptados a las exigencias del entorno comercial en el que se mueve el país, serán los pilares sobre los que se asentará la mejora de la exportación, que aún tendrá que recorrer un trecho importante para que su contribución al crecimiento económico seas similar al de otros países de nuestro entorno.