La Bolsa atrae empresas

Tres empresas españolas salen esta semana a Bolsa, dos de ellas viejas conocidas del mercado (Telepizza y Parques Reunidos) y una de nueva aparición ya que se trata de una compañía de corta trayectoria, Dominion, nacida en el año 1999 y dedicada a la prestación de servicios tecnológicos a empresas, muy vinculada a la industria automotriz ya que es filial de Cie Automotive, el fabricante de componentes, ambas con proyección internacional amplia aunque creciente. La colocación de estas tres compañías, por ampliación de capital y venta de acciones de algunos de sus socios, está reservada a los inversores institucionales, que en pocas horas han cubierto la oferta existente.

La salida a Bolsa de tres a un tiempo se produce en unos momentos políticamente incorrectos, ya que con la vida política completamente desarbolada y sin saber a ciencia cierta quién va a gobernar este país ni a partir de cuándo, hay que tener cierto grado de audacia. Pero las empresas y los inversores, que no las tienen todas consigo, parecen haber asimilado la inestabilidad y la falta de madurez de la clase política para tirar para adelante.

Hay que valorar esta valentía en estas tres empresas y también el arrojo de los inversores profesionales que se han metido en estos tres proyectos empresariales, los tres muy centrados en financiar su expansión internacional, lo que resta bastante nivel de riesgo a las inversiones en estos tres proyectos. Otra cosa distinta sería que se tratase de empresas que pudieran verse afectadas por un cambio político que modificase la regulación de los mercados o de las reglas de juego del país, que no parece ser un riesgo que pueda contemplarse con posibilidades de puesta en práctica. Las decisiones de inversión están bastante paralizadas a muchos niveles, pero cuando se trata de entrar en proyectos con una clara posición de expansión internacional y con buenos productos y mercados, el dinero fluye sin grandes problemas, máxime si quienes valoran estas oportunidades son, como es el caso, inversores profesionales, no tanto el público minorista, cuyo perfil de riesgo, más marcadamente conservador, lógicamente se mueve por otros derroteros.

Estas tres salidas a Bolsa completan el elenco de empresas que han salido al mercado a cotizar en los últimos meses, seis de ellas durante el pasado año. Casos como AENA (el operador portuario) y Merlin Properties (empresa de inversión y gestión inmobiliaria) han gozado de tal éxito en su salida a Bolsa que han tardado poco tiempo en pasar a integrarse en el Ibex 35, es decir, a formar parte de la élite del mundo empresarial español, aunque en su caso se trata de compañías centradas en el mercado interno.

Los tres recién llegados, o retornados en dos de los casos, vienen con pretensiones bien diferentes, las de proyectarse hacia el exterior, recabando el apoyo financiero de inversores institucionales para reforzar su balance y potenciar el crecimiento, bien a través de sus propios medios, bien mediante la adquisición de otras compañías, como en alguno de los casos se contempla. En cualquier caso, el tejido empresarial español parece estar dotado de vitalidad y de proyectos suficientes como para que el país sigue moviéndose en la dirección correcta, a pesar del inmovilismo de la clase dirigente.