Los tipos negativos, rumbo a los tribunales

El horizonte que pronostican los analistas para los tipos de interés a corto plazo ofrece pocas esperanzas de que la senda positiva vuelva a aparecer en escena. En febrero, el Euribor a un año se ha colocado en una media mensual negativa. Este es el punto de referencia que se toma en las hipotecas a tipo variable, que representan un 90% de las hipotecas que se realizan en España. Los clientes de hipotecas a quienes toca revisar su tipo a partir de este mes de febrero se encontrarán por lo tanto con el hecho insólito de que uno de los dos sumandos de la fórmula (diferencial más Euribor) será negativo.

El tipo de interés que pagan los españoles que tienen un préstamo hipotecario es el resultado de sumar este tipo medio (que lo fija diariamente el mercado) al diferencial que aplica cada entidad. Este diferencial que fija cada banco ha ido cayendo en los últimos meses porque los bancos se han embarcado en una espiral de competencia cada vez más agresiva, de modo que en los últimos meses la bajada de las hipotecas ha tenido una doble motivación, bajada del diferencial que aplican los bancos (en torno al 1% o menos) y bajada del tipo de referencia variable (es decir, el Euribor a un año). La suma, que es el tipo final aplicable al cliente de la hipoteca, es cada vez más baja.

Como el tipo hipotecario final suele revisarse en cada hipoteca una vez al año, esto significa que los poseedores de hipotecas han entrado en una nueva fase en la que se vislumbra la posibilidad de que el tipo hipotecario final sea negativo. Para ello, el Euribor negativo debería superar al diferencial, lo que no es fácil que suceda a corto plazo. Algunas entidades han bajado tanto los diferenciales que la entrada de los tipos finales de los préstamos en negativo está más próxima en estas entidades que en las que se han mantenido con diferenciales más elevados.

Cuánto tiempo van a tardar las hipotecas con menor diferencial en entrar en tipo negativo final es difícil de aventurar. Parece que el tipo del Euribor, que en su dato diario se encuentra ya en el -0,017%, va a seguir bajando, lo que significa que en los próximos meses habrá tipos negativos diarios y también las consiguientes medias mensuales (que son las aplicables a las hipotecas) negativas continuadas. La generalización de este estado de cosas puede empezar a causar algunos problemas legales de difícil valoración en estos momentos, aunque a los tribunales se les presentará la difícil papeleta de resolver sobre un asunto que no tiene precedentes: aplicar tipos negativos a los créditos.

La aplicación estricta de la letra de los contratos debería conducir a este absurdo, de forma que cuando el tipo mensual medio del Euribor supere en algún contrato de crédito el tipo diferencial establecido en dicho contrato, la entidad financiera debería pagar a su cliente por darle un préstamo. ¿Llegaremos a ver esta situación? En los nuevos contratos ya se están estableciendo cautelas para que tal cosa no llegue a producirse pero el problema residirá en los contratos históricos, los ya firmados y en vigor, contratos que suelen tener vigencia durante muchos años.

El sector financiero afrontará de este modo un caso ciertamente insólito de difícil resolución. La posibilidad de que el Euribor gire al alza y empiece a ser positivo parece bastante lógica, una vez se interrumpan las actuales políticas monetarias expansivas de los bancos centrales, en particular del Banco Central Europeo (BCE), que es la que nos atañe. Pero, hoy por hoy, estas políticas monetarias expansivas, que tienen como finalidad estimular la actividad económica, van a seguir activas. Así que, antes que después, el absurdo de los tipos hipotecarios negativos llegará a los tribunales. Un frente más que se abrirá entre bancos y clientes.