El PIB y la inversión

La economía española ha realizado el tránsito del año 2015 al ejercicio recién comenzado de 2016 a un ritmo anual de crecimiento del 3,5%. El año completo 2015 presentó una subida en el PIN del 3,2%, la más vigorosa desde el año 2007, es decir, desde antes de que comenzará la crisis de la doble recesión. Y parece, por lo que acaba de refrendar el Banco de España tras analizar los datos de Contabilidad Nacional del INE, que durante este primer trimestre de 2016 la economía española sigue creciendo a una velocidad más o menos similar. No hay de momento señales claras de frenazo o desaceleración, aunque estos rasgos suelen aparecer con alguna demora. Si la actual situación de incertidumbre política está afectando a los agentes económicos, este impacto atañe más a los procesos de inversión y tomas de decisiones, que se reflejan en las estadísticas de crecimiento con varios meses, e incluso trimestres, de retraso. Y no existen por el momento indicadores claros que pongan de evidencia este riesgo de debilitamiento.

El dinamismo que está presentando la economía española desde hace unos pocos trimestres, y que parece estar prolongándose en este inicio del año 2016, tiene más que ver con el pulso de la demanda interna de consumo, potenciada por el aumento del empleo, de la renta disponible de las familias y de las ganancias salariales. La remuneración del conjunto de los asalariados aumentó en los últimos meses del pasado año a ritmo del 4,3%, el más alto (junto al del trimestre penúltimo del pasado ejercicio) de los últimos años.

Este crecimiento se debe a la notable creación de empleo que, según los datos que ha facilitado este jueves el INE, fue de 495.000 personas a tiempo completo durante el conjunto del pasado año. Con esta incorporación más que significativa de personas al mercado de trabajo, el crecimiento sólido de la demanda está más que garantizado. Este aumento estimado en el empleo de casi medio millón de personas es lógicamente superior si se consideran los trabajadores que han comenzado a percibir salarios por nuevos empleos a tiempo parcial, lo que explica posiblemente una mayor aceleración de la demanda interna de la que cabría esperar con los incrementos que se están viendo en el empleo estimado a tiempo completo, que es el cálculo que emplean los expertos del Instituto Nacional de Estadística.

El problema que puede tener la economía española para garantizar una continuidad en este ritmo de crecimiento del PIB reside en la reacción que puedan tener otras variables de la economía, como la inversión, piedra de capital importancia para garantizar la permanencia del ciclo de crecimiento. La inversión es una pieza no sólo esencial para que la economía crezca sino de una especial delicadeza, ya que resulta sensible a una serie de factores, uno de los cuales es indudablemente la estabilidad política.

La confianza de los inversores es de importancia capital para facilitar sus decisiones de emprendimiento de nuevos negocios o la ampliación de los ya existentes, unas decisiones que dependen en gran medida de la fortaleza de la demanda de consumo indudablemente, pero también de variables más difíciles de calibrar y cuantificar como la seguridad jurídica en lo que atañe a las inversiones o la inestabilidad de las decisiones económicas en materias tanto de regulación del marco legal como de presión fiscal y otras similares. Ahora mismo es lógico que exista un clima de expectación hasta ver por dónde se decantan las decisiones de los nuevos gobernantes, Hay una oferta programática bastante diversificada, que ofrece escenarios para todos los gustos posibles.

La decantación de las medidas que finalmente se conviertan en hoja de ruta del nuevo Gobierno es esperada como agua de mayo por muchos inversores, que mantienen paralizadas momentáneamente sus decisiones de inversión hasta ver el curso que toman los acontecimientos. De momento, la inercia del empleo creado en el año 2015 nos mantiene con un confortable ritmo de crecimiento. Pero esta inercia no puede durar muchos meses. Si no hay una clarificación del horizonte, las dudas puedan acabar por pasarnos factura.