Empleo, lo mejor está por llegar

Ya se venían anticipando unos datos excelentes para el mercado de trabajo en el año 2015. Las cifras han venido a confirmar más o menos lo esperado, con alguna que otra decepción, sobre todo sectorial (caso de la industria). Como siempre sucede desde mediados del año 2013, que es cuando el signo del mercado cambia de forma drástica a mejor, los resultados deben parecer insuficientes, no en vano la tasa de paro española sigue encumbrada en lo más alto de las estadísticas europeas, todavía por encima del 20% de la población activa, cuando en el inicio de la crisis esa tasa apenas rebasaba el 8% (8,3% en el conjunto del año 2007).

Hay motivos para la cautela a la hora de valorar las cifras. Uno de ellos es el hecho de que el ritmo de creación de empleo ha sido algo inferior al del PIB, según las previsiones que se manejan para este último. El empleo creció el pasado año un 2m 99% y el PIB podría haber rebasado la cota del 3%. En los dos años anteriores, el crecimiento del empleo fue más rápido que el de la actividad económica. Suele suceder en los momentos de salida de la crisis. Pero estábamos alimentando la esperanza de que la elasticidad del empleo en relación con el crecimiento de la economía fuera mayor, es decir, que por cada unidad de aumento del PIB, el empleo aumentase más de la unidad. Y eso no ha sucedido este pasado año tras dos ejercicios en los que la reforma laboral parecía estar mostrando sus virtudes, dando más velocidad al crecimiento de la ocupación que a la dinámica de la actividad económica.

Otro motivo de cautela es el hecho de que la creación de empleo se haya concentrado excesivamente en el sector servicios (lo que tiene su explicación parcial en un país como España en el que las actividades turísticas forman parte esencial del crecimiento), en detrimento de los demás sectores de la actividad. En particular llama la atención que la industria apenas haya contribuido con 24.600 empleos nuevos, la mitad que la agricultura y unas veinte veces menos que el sector servicios. De los 525.100 nuevos ocupados durante el pasado año, nada menos que 421.500 encontraron empleo en el sector servicios, un sector que, hecha la salvedad de que está en una buena medida orientado a dar cobertura a los turistas extranjeros, no es propiamente un sector exportador. La industria sí genera bienes exportables, pero por desgracia apenas representó el pasado año el 5% del nuevo empleo creado, una aportación demasiado pobre para generar mejores expectativas de crecimiento en la economía.

En tercera línea de las valoraciones, hay que recordar que el número de personas ocupadas en España acaba de alcanzar por los pelos la cifra de 18 millones, que se compara muy desfavorablemente con los 20,75 millones de personas ocupadas en el otoño del año 2007 y también con los 16,95 millones de personas con ocupación en la primavera del año 2013, momento más bajo del mercado laboral. Haciendo sumas y restas, España ha perdido en la crisis casi 4 millones de empleos y apenas ha recuperado 1,2 millones en la fase alcista que media entre el ecuador del año 2013 y el cierre del año 2015. O sea, de cada cuatro españoles que se quedaron sin trabajo, apenas algo más de uno ha recuperado su empleo, lo que se traduce en una pobra relación de apenas una tercera parte recuperado respecto a lo destruido. Es un balance que hay que tener muy en cuenta para valorar en qué medida hay que seguir tirando del carro e incorporar a la tarea a cerca de 3 millones de españoles que hoy siguen esperando una oportunidad, de los cuales 2,7 millones están en esa espera desde hace más de un año