La Bolsa española se resiente

El indicador más utilizado de la Bolsa española, el Ibex 35, acumula en los seis últimos días hábiles (los de diciembre) una caída del 5,4% y ya está un 4% por debajo de su arranque anual. Con la jornada de este martes, el mercado doméstico de renta variable suma ya seis jornadas a la baja. La Bolsa no acompaña ni al buen momento de la economía ni al menor dramatismo que ofrecen últimamente los sondeos electorales en relación con la gobernabilidad del país tras las elecciones del próximo día 20, que parecen haber ahuyentado los riesgos de un Gobierno con inclinaciones radicales y poco dispuesto a mantener algunas de las reformas que la economía ha realizado en los últimos dos años, bajo la tutela de la Unión Europea.

Mal comienzo de diciembre, por lo tanto, en el que destacan al menos tres rasgos económicos que han causado cierta decepción entre los inversores. Por un lado, la insuficiente artillería que ha puesto sobre el terreno el Banco Central Europeo (BCE), por otro la interminable caída del precio del petróleo y en último extremo la decepcionante evolución del PIB de la Eurozona, que en este tercer trimestre del año ha mostrado una desaceleración que no se esperaba.

El PIB de la zona euro ha subido un 0,3% en este tercer trimestre del año, lo que equivale a un 1,6% sobre un año antes. En el trimestre anterior, la Eurozona había crecido un 0,4% sobre el trimestre anterior, también con un 1,6% de subida interanual. Por lo tanto, menor ritmo decrecimiento en el conjunto de los países de la zona, aunque con grandes diferencias entre economías, ya que un tercio de los países ha presentado signo negativo. España ocupa la cuarta posición en ritmo de crecimiento, si bien es el país que más crece entre las grandes economías europeas.

Al contrario de lo que sucedía en etapas anteriores, esta vez el crecimiento económico español se apoya básicamente en la demanda interna más que en el flujo exportador, lo que le da a la economía española un cierto barniz de autonomía respecto al resto del mundo desarrollado, si bien la elevada deuda que tiene el Estado y las empresas impiden echar las campanas al vuelo en cuanto al grado de dependencia del exterior. El país es ahora mucho más vulnerable a los cambios económicos externos, si bien el hecho de que los tipos de interés estén en el cero por ciento ayuda de momento a que esta dependencia sea bastante menor sin dejar de valorar el riesgo potencial que esta elevada deuda implica. Ante una subida de los tipos de interés, la economía española tendría serios problemas si no afronta con determinación un recorte significativo de la deuda.

A pesar de este diferencial positivo de crecimiento del PIB a favor de la economía española, la Bolsa, y en particular el Ibex 35, está de capa caída y es el índice europeo que peor aspecto presenta en la actualidad. Las Bolsas de Francia y Alemania registran crecimiento en torno al 10% en el año, frente al 4% de caída del Ibex 35 español. . De los tres factores mencionados se puede decir que el descenso del precio del petróleo es el que más está castigando al mercado bursátil debido al impacto negativo que ello supone para algunas compañías de primera fila, como Repsol.

Pero la razón que más está inclinan do la balanza del lado negativo es posiblemente la mala racha por la que atraviesan las economías emergentes, pieza básica de la actividad de las grandes empresas españolas, en especial de algunas de las que más peso tienen en, el índice bursátil español. El caso de Brasil es especialmente sintomático. La economía de este país, la más importante de Latinoamérica, es el terreno de juego de muchas empresas españolas, que tienen en este mercado su principal campo de actividad. Y ello se está traduciendo en una evolución bursátil menos favorable en España que en los demás países europeos.