El turismo acelera

Se van confirmando los avances que permiten vislumbrar que el año 2015 puede convertirse en el mejor año turístico de la historia. No es un tema menor, ya que la actividad turística aporta riqueza y actividad al conjunto de la economía sin que sea necesario poner grandes recursos adicionales al servicio de esta actividad. La excelente planta hotelera española, una de las mejores del mundo y desde luego la mejor del Mediterráneo, está logrando este año un rendimiento que no se conocía desde hace bastantes ejercicios.

Las cifras que ya se manejan como probables apuntan a unas entradas de 68 millones de visitantes extranjeros y sobre todo (lo que es más novedoso) un aumento considerable de los movimientos de turistas españoles en territorio nacional. De hecho, las pernoctaciones de los turistas españoles en hoteles han rozado en los diez primeros meses del año los 100 millones, un 5,8% más que hace un año en el mismo periodo de tiempo.

La subida de la actividad turística tiene mucho que ver con factores estrictamente domésticos pero también han soplado vientos a favor desde el exterior, como la depreciación del euro (que hace más competitiva la estancia en España para quienes vienen provistos de dólares), la mayor actividad económica que se vive en algunas zonas del mundo (en contraste con el empeoramiento de algunos países emergentes, que han recortado sus visitas a España, caso de Rusia) y un cierto desplazamiento de corrientes turísticas desde algunos países árabes hacia España, debido a la mayor estabilidad que se percibe en nuestro país. La actividad turística en países como Egipto o Turquía, por no hablar de Túnez, se ha visto cuando menos frenada por problemas de índole terrorista. No es bueno para nadie, ni siquiera para España, que la influencia de las corrientes turísticas se mueva al compás de acontecimientos tan preocupantes como la extensión del yihadismo. Pero una parte de los cambios de orientación de algunos flujos turísticos está relacionada con ello.

Sin estos problemas, el sector turístico español posiblemente se mantendría también en una de las posiciones más destacadas dentro de la actividad turística mundial, como viene sucediendo desde hace bastantes años. España fue el año pasado la segunda economía turística del mundo, con unos ingresos estimados en 63.100 millones de euros, por delante de China y de Francia, los dos competidores más inmediatos, y por detrás de Estados Unidos, líder indiscutible en ingresos turísticos.

Las cifras que se van conociendo en los meses más recientes dan como para suponer que este año los ingresos van a ser de nuevo muy elevados. Por ejemplo, las pernoctaciones de turistas tanto nacionales como extranjeros durante los diez primeros meses del año aumentaron en un 6,2%. Es un dato muy positivo para la industria hotelera española, que en los últimos años ha visto cómo su rentabilidad decrecía y se debilitaba. Este año, los precios en la actividad hotelera están aumentando a un ritmo insólito para lo que es la inflación general de la economía, con aumentos superiores al 6%. Los empresarios del sector están viviendo uno de sus mejores años y remontando tras la dura etapa precedente en la que los grandes números de movimiento turístico no se habían dejado traducir todavía en menores rendimientos para las inversiones del sector. Es probable que este año el nivel de empleo en la actividad turística sea uno de los que más van a contribuir a la mejoría del empleo en el conjunto del país.