Frenazo económico mundial

A la economía mundial le están fallando los principales motores de crecimiento. Tras la sustancial rebaja del crecimiento de China, que ahora muestra unas previsiones del 6,5% de aumento del PIB para este año frente a aumentos superiores al 7% e incluso mayores en los años anteriores, se podría sumar la moderación gradual del crecimiento que está mostrando la economía de Estados Unidos, cuyo crecimiento interanual en este tercer trimestre ha sido de apenas el 1,5% frente al 3,9% del trimestre anterior. Aunque la cifra es todavía bastante provisional, parece que la desaceleración de la mayor economía del mundo es un hecho.

Esta menor actividad de la economía estadounidense justifica la decisión de la Reserva Federal de mantener estables un mes más los tipos de interés, cuando se daba por probable su aumento en uno de estos meses de la segunda mitad del año 2015. La próxima reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal está fijada para mediados de diciembre y es en ese momento cuando podría producirse la temida subida de tipos. Pero tal y como se van viendo las cosas, en especial tras la publicación del dato del modesto avance del PIB del tercer trimestre del año, las expectativas de endurecimiento monetario indudablemente disminuyen. Será importante ver cómo se desarrolla la campaña de Navidad, una etapa que suele ser un adecuado termómetro para medir las pulsaciones de la economía, tanto en gasto de los consumidores como en dinamismo del empleo.

La moderación del crecimiento económico estadounidense en los meses del verano ha sido consecuencia principalmente del debilitado crecimiento del comercio exterior, ya que el freno en las economías de China y de Brasil, entre otros países, junto a la debilidad que todavía se mantiene en la Eurozona, han contribuido a frenar las ventas de las empresas norteamericanas al exterior en estos últimos meses. Nada parece indicar que el comercio mundial vaya a tener estímulos interesantes en estos meses finales del año 2015, ya que China sigue a la baja y Brasil está sumido en una dura recesión. Y estas dos economías marcan buena parte del pulso comercial global. Los precios de las materias primas están hundidos, lo que genera importantes problemas en los países productores de estos bienes, cuya explotación se concentra sobre todo en los países emergentes.

Una de las cautelas con las que se está gestionando la economía de Estados Unidos es el valor del dólar, que ha reforzado su papel hegemónico mundial, muy a pesar de los inversores estadounidenses, aunque pueda favorecer a algunas actividades económicas importantes, como el consumo de bienes importados o el turismo hacia el exterior. Pero el dólar fuerte puede verse aún más reforzado si se produce una subida de los tipos de interés en los primeros meses del año próximo. Es por ello por lo que, entre otras cosas, las autoridades estadounidenses calibran con sumo cuidado la adopción de esta medida monetaria, que podría tener impacto aún más negativo en el débil crecimiento económico visto en el tercer trimestre.

Para España, las cifras que han aportado estos días algunas de las economías líderes del mundo no producen sensaciones positivas sino más bien preocupantes, ya que el crecimiento económico español depende en muy buena medida de las exportaciones. Algunos de nuestros principales clientes fuera de la zona euro están pasando malos momentos y eso se dejará notar en el dinamismo del PIB español.