La Reserva Federal sigue en dudas

Lo que ya se empieza a llamar “responsabilidad global” para describir el impacto mundial que puede tener una determinada decisión económica, ha vuelto a aconsejar el aplazamiento de la subida de tipos de interés en Estados Unidos. Se trata, en todo caso, según ha manifestado este miércoles la Reserva Federal, de una decisión ya tomada a la que sólo falta ponerle fecha. No ha habido subida en esta reunión de octubre y se cree que podría ser en la próxima cita del año, en diciembre. Algunos creen que todo se aplazará hasta la primavera del año próximo, pero es probable que con tanto aplazamiento, cuando se adopte finalmente la medida, sus efectos posiblemente no sean todo lo eficaces que las circunstancias requieren.

La demora en la subida de tipos quita de momento presión al dólar, lo que no resulta del todo bueno para la Eurozona, pero sí para las economías emergentes, que están ahora mismo en la base del problema de la “responsabilidad global”. Desde el inicio de la desaceleración económica de China, las economías emergentes, muy dependientes de las materias primas que exportan, están atravesando una delicada situación. Buena parte del mundo desarrollado está sacando un buen partido a este escenario, pero los efectos son ambivalentes, ya que las ventajas y los inconvenientes se suelen mezclar. Es bueno para Europa que el precio del petróleo esté bajo, con todos los efectos económicos positivos que ello conlleva, pero también hay que contar con las consecuencias negativas derivadas de una merma del potencial exportador europeo hacia las economías deprimidas del mundo emergente. Las exportaciones europeas no van tan bien como se esperaba, a lo que se ha unido el inoportuno pinchazo alemán a causa del escándalo de Volkswagen.

En principio, este nuevo balón de oxígeno de tipos de interés nulos en Estados Unidos resultará positivo para la Eurozona, ya que evita que los flujos de inversión se desplacen hacia Estados Unidos, si bien resta potencial competitivo a la divisa europea, que podría beneficiarse de una apreciación del dólar si los tipos al otro lado del Atlántico se fortalecen.

Hay otra lectura también posible en estos momentos en relación con las dudas de la Reserva Federal a la hora de subir tipos o aplazar la decisión. Se trata de la propia situación económica de la primera economía mundial. Es bastante probable que, al margen de la “responsabilidad global”, el mayor peso en la balanza de las decisiones lo tengan las consideraciones de tipo doméstico. Estados Unidos está creciendo, pero el ritmo no parece el más adecuado. Se necesita más tiempo con los tipos de interés bajos y hay que darle algo más de margen a la economía para que la inflación vuelva a terreno más natural, es decir, al entorno del 2%. Cuando se contemplan los riesgos de la subida de tipos, en la Reserva Federal hay una corriente de opinión muy fuerte y extendida, a la que le tiembla la mano. Esta corriente es la que de momento está dominando la escena y ello obedece en buena medida a los efectos negativos que una subida de tipos podría tener en la propia dinámica de la economía estadounidense. Le vendría bastante mejor a Estados Unidos que esta decisión de subida de tipos pudiera ser adoptada en un contexto internacional algo más favorable. Y eso de momento no está entre las previsiones más razonables.