La industria tira del empleo

La creación de empleo ha reflejado durante el segundo trimestre del año unos rasgos de estacionalidad propios de esta época del año. El sector turístico explica buena parte de la mejora del empleo en estos meses, pero es un empleo que en buena medida queda en suspenso, por razones de temporada, tras el cese de las avalanchas principales de visitantes, que suelen desarrollarse en los meses del verano. Pero los sectores que en mayor medida están contribuyendo en el último año y medio a la creación de nuevos puestos de trabajo en la economía española son, por fortuna, algunos en los que la estacionalidad desempeña un papel menos decisivo.

De todos los sectores de actividad económica que en el último año y medio han realizado una aportación decisiva a la creación de empleo, el sector industrial se está revelando como el más dinámico. La industria española vuelve a tirar del conjunto de la economía gracias a su capacidad exportadora, que es donde reside la principal fuente de su crecimiento a pesar de que el mercado interior también está registrando una recuperación apreciable.

La industria española ha creado, sólo en el sector manufacturero (sin contar el energético o la industria extractiva, que también han aportado sus cifras al aumento del empleo, sobre todo el sector energético) más de 172.000 puestos de trabajo estables en el último año y medio, es decir, desde el arranque del año 2014, que es cuando se sitúa la pulsación más débil del mercado de trabajo español en este ciclo económico.

Al sector manufacturero, en sus diversas variantes, como automóviles, maquinaria y bienes de equipo, se puede unir el sector de la construcción, con unos 50.000 nuevos empleos en el año y medio mencionado, reflejo de la creciente actividad en este sector, tanto en el inmobiliario como en el de las obras públicas, aunque esta rama se está viendo aquejada desde casi el inicio de la crisis económica por niveles de contratación y actividad muy por debajo de los que necesitaría la economía española. Las rigideces presupuestarias y un gasto público severamente limitado por la expansión de los gastos financieros que absorbe la Deuda Pública han dejado a las inversiones en infraestructura muy por debajo de lo que demanda una economía en crecimiento y con una gran necesidad de infraestructuras por delante.

Dentro del sector manufacturero, que da empleo a 2,2 millones de personas, la industria del automóvil es la que está proporcionando un dinamismo mayor debido a la apuesta de las multinacionales del sector por sus plantas de fabricación en España como base de un notable impulso exportador. Las 17 plantas de producción de vehículos que hay en España, movidas más por las exportaciones que por la demanda interior, han atraído en los dos últimos años numerosos proyectos de inversión, nuevos modelos de vehículos, que permiten confirmar la alta competitividad del sector automovilístico en nuestro país. En los últimos meses, esta capacidad competitiva, superior a la de antes de la crisis, ha permitido a productos españoles del sector entrar en mercados hasta ahora poco transitados o incluso desconocidos para la exportación industrial española, como algunos mercados de Asia y hasta de Estados Unidos.

Las ventas de coches en el mercado doméstico también están mejorando, aunque el consumidor nacional es más proclive a los modelos fabricados en el exterior por compañías que incluso no cuentan con fábricas en España. El sector resulta atractivo en nuestro país por las excelentes condiciones de competitividad que ha ido moldeando en los últimos años, con una mano de obra altamente preparada y en cantidad más que suficiente y unos costes tanto laborales como de producción bastante asequibles. Pero, sobre todo, las condiciones en las que ha consolidado su actividad en el país le convierten en un empleador fiable y de aportaciones crecientes a la mejora del mercado laboral del país.