Grecia, primer asalto a los puntos

Aunque los mercados han reaccionado este lunes como se temía, con fuertes caídas de las Bolsas y aumento drástico de la prima de riesgo en los países periféricos como España, el escenario político parece ofrecer perspectivas menos sombrías por lo visto en las últimas horas. Han surgido muchas voces que aseguran que todavía es posible algún tipo de acuerdo y que nada hay irreversible con vistas a la eventual aceptación de las medidas (o de algunas de ellas) propuestas por la troika para que Grecia salga de su grave crisis económica. Además, el presidente estadounidense Obama está realizando gestiones al parecer bastante activas para que su apoyo a la continuidad de Grecia en la Eurozona se convierta en una realidad.

El hecho de que el BCE mantenga una cierta ayuda monetaria a los bancos griegos en vez de cortar por lo sano es otro indicio de que hay muchas voluntades trabajando para evitar una situación dramática. Por último, el referéndum convocado por el actual Gobierno parece contar con un apoyo insuficiente. Si Tsipras pierde el referéndum, quedaría en evidencia. Parece que el pueblo griego es más sensato que sus dirigentes radicales, a los que entregó el poder hace sólo unos meses, algo de lo que podrían estar arrepintiéndose a estas alturas algunos de los votantes.

Si Tsipras pierde el referéndum, opción que algunas encuestas dan por bastante plausible, su posición desafiante frente a la UE perderá mucha fuerza y previsiblemente debería dimitir o cambiar de forma radical la composición y la orientación de su Gobierno. En suma, el panorama está muy abierto y son muchas las opciones que se ventilan en este complejo tablero en el que se mezclan la política, la economía y las ambiciones personales de algunos líderes.

El pueblo griego es, en todo caso, el que está saliendo peor parado y no sólo por el “corralito” bancario sino por el escaso crédito que van a tener en el futuro algunas de las ventajas de las que estaba disfrutando este país, y en particular algunos sectores de su población, ventajas que han salido a la luz pública y que han sido debatidas y criticadas en muchos países europeos miembros de la Eurozona, que para sí quisieran algunas de las ventajas de la que disfrutan en Grecia algunos ciudadanos privilegiados, como la abusiva jubilación anticipada, que la están pagando los demás ciudadanos de los países europeos con sus impuestos.

Nada de esto se sabía antes de que el altanero líder Varoufakis apareciera en escena para lanzar un órdago a la UE y poner, de este modo, en solfa el sistema de ayudas y subsidios con el que los griegos han estado viviendo en los últimos años, todo ello complementado con una generosa y pródiga condescendencia en cuestión de créditos, que poco a poco, con el paso de los meses, ha ido reduciéndose hasta quedar casi de forma exclusiva en manos de las instituciones públicas, organismos internacionales. El sector privado ya no financia a Grecia, salvo contadas operaciones de corto plazo, Y los entes públicos lo hacen por evidentes compromisos de índole política institucional. Grecia tendría que esforzarse por mejorar su imagen frente a los inversores internacionales, ya que es un país del que casi todo el mundo quiere salir y prácticamente nadie entrar.

El primer asalto de la crisis griega tras la ruptura de este fin de semana ha dejado, a la postre, más una sensación de desencanto que de crisis irreversible o de ruptura irremediable. Casi todo el mundo tiene la sensación de que al final habrá un arreglo de algún tipo y que posiblemente ese remedio acabe por pasarle factura a los dirigentes políticos del país, cuyo descrédito internacional resulta patente.