Aislar el impacto de Grecia

De unas semanas para acá, la gran mayoría de los analistas y expertos daba por sentado que las disensiones entre Grecia y la Unión Europea acabarían indefectiblemente bien, que habría arreglo. Siempre ha sucedido así en la Europa del Mercado Común fundada en marzo del año 1957. Líos siempre los ha habido, pero se negociaba y al final, incluso en el último segundo, a veces incluso pasados algunos momentos del sonido de la hora, había fumata blanca. Nunca se habían alcanzado planteamientos irreductibles (aunque abundaron los abiertamente distanciados), de forma que Europa ha ido caminando, paso a paso, hacia adelante, a base de consensos más o menos trabajados.

La negociación entre las autoridades europeas (junto con el FMI, parte interesada en el arreglo, ya que es un importante financiador de Grecia) y el nuevo Gobierno heleno parece que van a romper este rumbo. Y, por desgracia, abrirán un precedente. Esto significa que este lunes 29 de junio puede ser un día traumático para los mercados, para las Bolsas, para el euro y, con especial impacto, para las economías periféricas, ente las que se encuentra España.

La trascendencia política y económica de la salida (abandono, expulsión o como se quiera llamar al hecho en curso) de Grecia de la zona euro, tendrá una notable importancia en los mercados, al igual que la ruptura de sus compromisos financieros con las instituciones internacionales y con los Gobiernos, también se supone que con las entidades privadas que han venido financiando a este país en contra de todas las reglas de la prudencia bancaria. Hay que recordar que en el mes de marzo del año 2012 Grecia ya aplicó una quita del 78,5% a una parte sustancial de la deuda soberana con entidades privadas, una deuda que representaba unos 210.000 millones de euros, lo que produjo una reducción del orden de los 100.000 millones de euros en la deuda del país.

Es de esperar, en suma, un impacto negativo apreciable. El desconocimiento de lo que puede suceder en los mercados deriva sobre todo de que se trata de un hecho sin precedentes. Al fin y al cabo, Grecia es un país pequeño, apenas 11 millones de habitantes, aunque su deuda se ha disparado por encima de todo lo razonable ya que sus sucesivos Gobiernos no han sido capaces de disciplinar al país, sujetando el gasto público, muy por encima de lo razonable. Es el país europeo con mayores desequilibrios en sus finanzas públicas, con un gasto público disparatado. Sólo en Defensa, este país hasta cerca del 5% del PIB, lo que supone más que duplicar la media europea. En intereses, dada su elevada deuda, paga una parte del PIB superior a la de cualquier otra economía comunitaria. En salarios a su inflada nómina de funcionarios paga, en proporción al PIB, el doble que España, aunque aquí nos quejamos de lo mucho que cuesta el aparato administrativo autonómico. Lo de las pensiones es otra de las cuestiones que ha hecho correr ríos de tinta en estas últimas semanas, sobre todo por la casi insultante jubilación anticipada de la que disfrutan muchos ciudadanos del país que pueden retirarse a los 52 años de edad si pertenecen a algunas de las profesiones consideras de riesgo (¡!) en Grecia, como mineros, panaderos y barberos.

El BCE (Banco Central Europeo) tendrá que hacer horas extra no ya para inyectar dinero a los bancos griegos para que el sistema no se caiga sino sobre todo para impedir una extensión del incendio, que previsiblemente podría afectar de forma seria a economías como la española, la italiana o la portuguesa, entre otras. Tendremos que hacernos a la idea de que la prima de riesgo se va a elevar (cerró el viernes en los 121 puntos básicos) y otro tanto sucederá con los tipos de interés (el bono español a 10 años había subido en las últimas semanas hasta el 2,1%), ya que los inversores internacionales aplicarán una medicina selectiva, en la que los países periféricos se verán afectados negativamente. Es decir, financiarnos como país e incluso para las empresas y particulares se encarecerá en alguna medida.

Grecia no es, en todo caso, una economía importante en la UE por su tamaño. Representa apenas un 18% del PIB español aunque su deuda pública es más de un tercio de la española, ya que ronda el 190% de su PIB frente al 98% del PIB en el caso de la deuda pública española. Tampoco por su importancia estratégica en lo económico Grecia es un país bastante alejado de las mejores posiciones en materia de competitividad internacional, casi en la cola de la clasificación mundial. Es un país con una complicada situación económica y también política. La victoria de los radicales no ha contribuido a mejorar sus expectativas de prosperidad y, como se acaba de ver, ha destruido toda capacidad de entendimiento y diálogo constructivo con el resto de la UE, la única instancia internacional de la que puede recibir ayuda, como ha sucedido en el pasado. Si eso también se ha roto, Grecia lo va a tener bastante difícil.