Las familias toman la Bolsa

Uno de los descubrimientos más sorprendentes que se han detectado en la economía española tras el paso del vendaval de la crisis económica es el impresionante aumento de la presencia de las familias, del ahorro familiar, en la Bolsa. La presencia de las economías domésticas en la Bolsa española ha alcanzado al término del año 2014 nada menos que el 26,2% de la capitalización bursátil, de manera que las familias españolas son ahora mismo el segundo mayor inversor institucional en la Bolsa española, a bastante distancia de los inversores extranjeros, que copan el 43% del capital que circula por el mercado de valores doméstico.

Esta estimación acaba de revelarla BME, Bolsas y Mercados Españoles, la compañía que se ocupa de gestionar el funcionamiento de los mercados organizados en España y que, además, como tal compañía, cotiza en Bolsa. BME ha realizado un interesante análisis sobre la presencia institucional en la Bolsa española y llega a conclusiones muy interesantes.

Una de ellas es que la presencia de las familias en la Bolsa se ha situado tras estos años de crisis económica en el nivel más alto desde hace bastantes años pero, sobre todo, lo más revelador, es el hecho de que las familias españolas tienen en el mercado bursátil nacional un peso muy superior al que tiene el ahorro familiar en las Bolsas de otros países europeos. La media de los países de la Unión Europea es del 11%, es decir, bastante menos que la mitad del peso que tiene el ahorro familiar en la Bolsa española, que es del 26,2%.

Por lo tanto, la Bolsa tiene una dimensión sociológica en España que supera la de otros países de nuestro entorno. Ya antes de la crisis se había percibido la estrecha relación existente entre la evolución del Ibex 35 y el consumo privado, sobre todo el consumo de bienes duraderos. Con una Bolsa en alza, la predisposición al consumo de la clase media española aumenta de forma considerable.

El origen de este inusitado interés de los inversores particulares en la Bolsa española puede estar no sólo en un aumento de la confianza en el desarrollo de la economía y en su futuro más o menos inmediato, sino en un desplazamiento de los flujos de inversión desde el sector inmobiliario al sector bursátil. La clase media española ha sido muy proclive a depositar la parte más importante de su ahorro en los ladrillos, en inmuebles. Era la inversión que daba tranquilidad y solvencia al ahorro de los particulares y a su actitud ante el futuro.

Parece que la crisis inmobiliaria ha tenido una gran influencia en el desplazamiento del ahorro desde los activos inmobiliarios hacia otros instrumentos de ahorro más líquidos, en especial las inversiones bursátiles y también, en alguna medida, los fondos de inversión. Una de las razones que explica este desplazamiento es el contraste entre lo sucedido en España, en donde la presencia de las familias en la Bolsa ha aumentado de forma importante en estos últimos años, y lo que sucede en otros países europeos, en los que se ha constatado una notable estabilidad de esta presencia. Por lo tanto, el protagonismo creciente de la inversión familiar en Bolsa en estos últimos años no parece en absoluto indiferente a la crisis inmobiliaria.

Otra de las circunstancias llamativas en la inversión bursátil es la enorme distancia que existe entre la inversión de las familias en este mercado y el peso que tienen en la Bolsa las instituciones de inversión colectiva, como los fondos de inversión o las compañías de seguros, que canalizan una parte muy importante del ahorro particular en España. Pues bien, el peso de la inversión de las familias en la Bolsa es casi cuatro veces superior a la los fondos de inversión. Estos, junto con las compañías de seguros, apenas representan el 7,8% del mercado de acciones, según los datos del año 2014. En la Unión Europea, las entidades de ahorro colectivo representan el 28% del mercado, muy por encima de lo que es habitual en España, menos del 8%. Parece que las familias prefieren invertir su dinero de propia mano en Bolsa en vez de poner esta inversión en manos de gestores profesionales.