Los límites del empleo

Con las cifras del mercado de trabajo del mes de mayo conocidas este martes se han vuelto a escuchar las valoraciones monocordes que casi como si de un guión pre-escrito se tratara inundan las columnas y espacios dedicados a valorar las cifras. Está claro que son cifras buenas, que contribuyen a reducir el paro aunque este sigue mostrando altos niveles, que son reflejo de un mercado laboral plagado de precariedad (poco empleo fijo, mucho a tiempo parcial) y que muestran un fuerte desequilibrio sectorial. Nunca llueve a gusto de todos y, además, este tipo de valoraciones cuenta de antemano con un variopinto sesgo político que tiene las ideas fijas dictadas de antemano, casi al margen de las cifras que finalmente resultan como balance mensual.

Con los datos en la mano, y tomando sobre todo las cifras de afiliación a la Seguridad Social (que han sido en mayo realmente altas, las mejores de los últimos años), una primera conclusión que cabe extraer es la de que la creación de empleo está fuertemente basculada hacia el sector servicios, protagonista casi único de la ocupación. Hostelería, actividades administrativas en el sector privado, y comercio son los tres pilares de la creación de empleo en España según la foto fija del mes de mayo. Pero, sobre todo, la hostelería, que por sí sola representa alrededor de un tercio de las nuevas afiliaciones a la Seguridad Social.

Es de suponer que la hostelería, dada la alta pulsación que está registrando este año de nuevo el sector turístico, se mantenga como el núcleo base de la creación de empleo hasta el mes de septiembre. Las cifras que nos proporcionará la Encuesta de Población Activa (EPA, el próximo 23 de julio) vendrán a confirmar la radiografía del segundo trimestre del año, en la que previsiblemente el sector servicios se muestre como el más dinámico en la creación de empleo. Este sector está integrado por diversas actividades, entre las cuales la de hostelería es la más potente de cara a la creación de empleo.

Cuando se habla, a veces incluso con fuerte sentido crítico, de lo precario que es una parte importante del empleo en España, se olvida a menudo que ello no es más que el reflejo de unas actividades económicas muy intensivas en empleo pero que son acusadamente estacionales. Por ello, al ser estacional el sector, estacional es también el empleo que genera. Es la cara y la cruz de un sector económico, el turístico, que representa una importante aportación al crecimiento de la economía, incluido el empleo, por muy estacional que sea. Hacer de este empleo algo más permanente no es fácil, aunque la clave se encuentra en diversificar la actividad económica de forma más acusada.

Esta tarea pasa por intensificar la creación de actividad económica y empresarial en sectores eminentemente exportadores, un empeño en el que España tiene mucho terreno por delante. Un reciente estudio sobre el impacto de las exportaciones fuera de la Unión Europea muestra las grandes diferencias existentes entre países miembros. Mientras en Alemania la exportación fuera de la UE contribuye a mantener una quinta parte del empleo, en España apenas pesa un 10%, aunque es preciso recordar que hay muchas exportaciones españolas a países de la zona euro que salen después reexportadas a mercados fuera de la UE al formar parte de exportaciones alemanas…

Un caso típico es el de los componentes del automóvil, potente industria española con gran capacidad exportadora debido a su competitividad internacional. Pero es un caso bastante aislado, aunque hay algún otro proveedor de productos intermedios. La industria, en suma, es un sector a potenciar si queremos que el empleo tenga un enganche más sólido en el mercado laboral. En las cifras de mayo se constata la escasa presencia del empleo industrial en el conjunto, apenas un 6% del total, sin contar con la construcción. Esa es posiblemente la mayor diferencia entre el volátil mercado de trabajo español y el de países más desarrollados.