Los tipos bajos no animan el crédito

Este martes, el Tesoro español ha logrado emitir títulos públicos (Letras del Tesoro) a tipos ya muy cercanos al 0%. En concreto, la emisión de Letras a 3 meses se colocó al 0,03% y la de 9 meses al 0,14%, lo que equivale a bastante menos de la mitad que hace unas semanas. La caída de los tipos de interés en los mercados de financiación sigue imparable. El contagio de los bajos tipos de interés se está extendiendo a todas las esferas de la actividad económica, como atestiguan las batallas de tipos hipotecarios en plena temporada de ofertas que está desarrollando la banca, en feroz competencia para atraer a los nuevos compradores de viviendas, que están animándose poco a poco a preparar su retorno a una segunda edición de la burbuja inmobiliaria española. Pero la respuesta está siendo todavía bastante más tibia de lo previsto.

Algunos datos aislados podrían ser interpretados como el anticipo de un cambio de tendencia. Una muestra de este interés algo más acusado por el endeudamiento podría ser el aumento de la concesión de hipotecas en noviembre, último dato conocido, un 14% superior a las cifras de hace un año. La firma de hipotecas está muy lejos de los niveles del año 2007, cuando se alcanzaron cotas muy superiores. Pero la concesión de créditos para hipotecas está creciendo con bastante más lentitud de la esperada debido a que las entidades bancarias no han relajado de forma significativa, hasta el momento, sus criterios de concesión de préstamos, al menos en el caso de las hipotecas. Las encuestas oficiales revelan asimismo que la actitud cautelosa de la banca española en este aspecto está bastante más desarrollada que en otros sistemas bancarios de la zona euro.

El último informe emitido en este sentido por el Banco de España indica que las entidades financieras mantienen todavía un control muy estricto sobre la concesión de créditos, en especial hipotecarios, ya que la concesión de créditos a más corto plazo, para el consumo, está registrando unos mayores niveles de actividad. Por lo tanto, la bajada de los tipos de interés en el caso de las hipotecas está teniendo todavía una incidencia muy limitada en la aceleración de la actividad crediticia y, por lo tanto, en la expansión de las ventas. Y, a la postre, en el ritmo de la construcción de nuevas viviendas.

La ofensiva bancaria para facilitar la financiación de adquisición de viviendas parece estar registrando en suma unos resultados bastante modestos e inferiores a lo esperado. El sector bancario todavía no se ha quitado el susto de la anterior crisis inmobiliaria, por lo que limita su actividad en esta operativa. Y ello a pesar de que la actividad crediticia orientada a la financiación del sector privado (sobre todo, de las familias aunque también de las empresas), aunque presenta márgenes cada vez más reducidos debido a la bajada de los tipos de interés, resulta mucho más rentable que otras inversiones del sector financiero.

En los mercados de deuda pública, las rentabilidades han caído hasta cotas históricamente bajas. Un crédito normal genera para la cuenta de resultados de una entidad financiera unos rendimientos muy superiores a los que proporcionan los mercados de capitales. Aún a pesar de ello, el crecimiento de la actividad crediticia está resultando muy limitado. En la actividad inmobiliaria, los potenciales compradores, que podrían tener interés creciente en endeudarse para invertir en bienes inmuebles ante la baja rentabilidad de otros activos, están retrasando todavía las decisiones de compra debido a que manejan expectativas de nuevos descensos en los precios de los pisos. De ahí que retrasen su entrada en el mercado. Los datos que se van conociendo mes a mes todavía siguen dándoles la razón.