La solidez de la nueva prima de riesgo

La caída del diferencial de tipos de interés con Alemania (es decir, la prima de riesgo española) por debajo de los 100 puntos básicos (o sea, un punto de interés, ya que el bono español a 10 años se ha situado por debajo del 1,50% frente al 0,50% del alemán similar), ha llegado por sorpresa, quizás antes de lo esperado, como regalo de Reyes imprevisto, que puede depararnos algunas ilusiones carentes de fundamento.

El impulso inmediato en favor del recorte de los tipos de interés españoles ha venido una vez más por boca del presidente del Banco Central Europeo (BCE), el italiano Mario Draghi, incansable en su pelea dialéctica con el presidente del Bundesbank, Jens Wiedmann, enfrentados ambos por cuestiones de principio. El alemán cree sacrílego que el banco central de la zona euro se gaste el dinero de todos los europeos en comprar deuda pública de países (sobre todo, como será el caso, si se trata de deuda de países insolventes o poco serios, como es el caso de Grecia y en parte de algunos otros países periféricos) mientras el italiano considera que el BCE está legitimado para comprar este tipo de títulos aunque sean emitidos por los Estados, ya que con ello no se vulnera ninguna disposición legal ni se atenta contra principios monetarios solventes (Estados Unidos lo viene haciendo desde hace meses y con muy buenos resultados) y además se apoya a la economía europea proporcionando liquidez a los agentes económicos y financieros además de alimentar el deseo inflacionista, que en estos momentos se ha convertido en asunto virtuoso, ya que la deflación se ha convertido en uno de los principales enemigos de la Eurozona.

Este debate a dos bandas tiene todavía un desenlace imprevisible, lo que será necesario tener en cuenta para valorar la solidez de la bajada del diferencial español de tipos de interés con Alemania. Si la famosa compra de Deuda Pública no se traduce en realidad, ¿se mantendrá el diferencial por debajo de los 100 puntos básicos habida cuenta de nuestro elevado endeudamiento?

El debate está abierto, aunque las razones que han impulsado los tipos de interés españoles a la baja tienen otros puntos de anclaje bastante serios. Uno de ellos es la creciente solidez de la recuperación económica española, la economía que más crece de la Eurozona. Otro es el saneamiento económico realizado en muchos aspectos de la vida empresarial y financiera, tanto que la principal base de la confianza en la economía española ahora mismo es la fuerte entrada de capitales extranjeros, asunto que tiene incluso más importancia para el país que la propia bajada de la prima de riesgo.

Hay más razones que avalan el descenso de los tipos de interés españoles aunque el recorte de la prima de riesgo pone de relieve que la mejoría de la economía española está, a la postre, más acelerada y asentada que la de la mismísima Alemania. Este país ha dejado de ser el refugio exclusivo de los capitales que buscan algo de rentabilidad y sobre todo máximo de seguridad. Los activos españoles, que hace unos años contaban con tipos de interés más bajos que los alemanes (es decir, la prima de riesgo estuvo en negativo durante un tiempo), se han revalorizado con fuerza y ofrecen más garantía que hace un año. El año 2014 abrió sus puertas ¡con una oprima de riesgo de 204 puntos básicos! Los tipos de interés españoles a largo plazo estaban en el 4% y los alemanes en el 1,95%. Es decir, el coste de la financiación española a largo plazo ha bajado en 2,5 puntos de interés en un año mientras el de Alemania ha bajado en 1,5 puntos. De ahí que el diferencial se haya recortado en un año en algo más de 100 puntos básicos.

Esta evolución no es gratuita ni caprichosa. Refleja la opinión de los inversores internacionales, que exigen a los activos públicos españoles (sobre todo, Deuda Pública del Estado) una rentabilidad inferior al 2% frente a algo más del 4% que exigían hace poco más de un año para financiar al país. La cuestión ahora es si nuestra buena imagen, ganada a pulso en estos dos últimos años, puede ser objeto de rectificación, o sea, si los mercados van a dar la vuelta a esta positiva valoración o, por el contrario, van a mantenerla durante los próximos meses.

Está claro que los factores que influirán en ello serán de diversa índole, aunque conviene tener presente que a lo largo del año 2015 nuestro principal riesgo de cara al exterior va a ser el político. Las diversas citas electorales que tiene España de aquí a noviembre serán analizadas con lupa por los inversores internacionales. Todo lo que ponga en duda la continuidad de un buen gobierno económico puede provocar algunos quebraderos de cabeza y convertir en lanzas lo que hoy son palmas.