El petróleo podría bajar más

La falta de determinación de los países miembros de la OPEP a la hora de atender a los requerimientos de algunos de los miembros de la organización, en especial de Venezuela, ha logrado precipitar a la baja un poco más los precios del crudo. La caída es ya de dimensiones dramáticas para algunos productores, en especial para Venezuela, que carece de otras fuentes significativas de ingresos en su economía, al contrario de lo que sucede en otros países que se han preocupado a lo largo de los años de bonanza energética de invertir sus cuantiosas rentas petroleras en desarrollar fuentes alternativas de riqueza en su propio país y en realizar inversiones estratégicas en el exterior, lo que les está permitiendo sortear con mejor fortuna el descenso en las rentas derivadas directamente del petróleo.

La falta de acuerdo en el seno de la OPEP, que puede anticipar nuevos descensos del precio del crudo, aunque posiblemente el suelo de los precios esté próximo a los actuales 75 dólares por barril, abre en todo caso un periodo de pérdida de influencia de la otrora todopoderosa organización de exportadores. Se está viendo su escasa capacidad para adoptar acuerdos de cumplimiento generalizado para los Estados miembros y se puede constatar ya, a raíz de los últimos avances que han experimentado los proyectos de búsqueda de petróleo no convencional, en especial en Estados Unidos, que la cuota general de la OPEP dentro del suministro mundial de crudo está abocada a un retroceso aparentemente imparable.

Quizás le ha llegado a la OPEP el momento de afrontar una refundación o realizar esfuerzos adicionales para incorporar a nuevos miembros que, como Rusia y algún otro, tienen una presencia efectiva en el comercio petrolífero mundial. La suma de Rusia a la OPEP tendría, en todo caso, consecuencias económicas y geopolíticas de largo alcance.

La novedad en el mundo del petróleo la ha aportado Estados Unidos, cuya nueva producción de crudo no convencional, utilizando nuevas tecnologías capaces de convertir en petróleo líquido unos recursos que hasta hace unos años no estaban ni siquiera inventariados, ha provocado una auténtica revolución en el mundo petrolero global. La explotación de esos nuevos recursos requiere elevadas inversiones, por lo que el barril de crudo nuevo que emana de estos yacimientos tiene un coste bastante más elevado que el que obtienen otros países tradicionales petroleros, como los de Oriente Medio o la misma Venezuela. Aunque los precios de obtención del nuevo crudo son bastante superiores a los del petróleo convencional, este último se ha estado vendiendo a precios muy por encima de los de coste, con unos márgenes de beneficio excepcionales. Por debajo de los 75 dólares el barril, los productores de petróleo cuentan todavía con un margen excepcional, por lo que no deberían temer por su situación económica futura. Esto significa que si fuerzan la máquina de la bajada de precios, muy bien podrían dejar fuera de juego a los nuevos productores de crudo, en especial a Estados Unidos.

Pero la realidad no es tan sencilla como aparenta, ya que algunos países se han acostumbrado a la cómoda existencia de las rentas petroleras y han edificado economías fuertemente consumistas y con muy escaso potencial productivo, sin apenas inversiones estratégicas, como sí han desarrollado algunos países árabes, más previsores. De ahí la abrupta diferencia de posiciones entre los integrantes del grupo que integra la OPEP, que hoy por hoy no presagian un próximo consenso.