Dudas sobre el PIB

La recuperación de la economía española se prolonga en el tiempo, aunque no haya señales evidentes de rebote al alza. Algo es algo. Tanto la OCDE como el Banco de España y hoy jueves el INE están manejando estimaciones de aumento del PIB durante el tercer trimestre del orden del 1,6% en términos anuales, lo que algunos portavoces del Gobierno, como el titular de Economía, Luis de Guindos, elevan un poco más para hablar de “velocidad de crucero” del orden del 2%, estimación que no dice gran cosa pero que no desmiente en todo caso las cifras más precisas de los analistas citados.

En todo caso, este jueves es la oportunidad para saber del desglose y de las “tripas” de lo que ha sucedido en la economía española en este pasado trimestre. Con estas estimaciones, las proyecciones para el año 2015 no parecen desbordar optimismo. Incluso la OCDE ha anticipado su pronóstico más afinado para el año próximo del 1,7%, dejando las cifras que apuntan hacia el 2%, por el momento, en el terreno de las fantasías.

Algunas de las razones que han justificado un cierto optimismo en este tramo final del año parecen derivadas de los movimientos anticipativos de algunos sectores de la economía, en particular los propietarios de viviendas en venta, que están provocando un aumento bastante fuerte – y quizás poco real – de las transacciones, es decir, unas ventas de pisos muy por encima de las de hace un año y una aceleración de la actividad hipotecaria bastante notable. Que de ello se deduzca un aumento de la actividad en el sector de la construcción va una gran distancia. Quizás un abismo. El que se aceleren las transacciones de pisos de segunda mano no implica que haya desaparecido ya el stock de viviendas invendidas, que sería lo que permitiría dinamizar las nuevas construcciones. Nada parece indicar que esto esté sucediendo. Por lo tanto, el dinamismo de la economía está todavía bastante condicionado por las bajas pulsaciones del pasado, no sólo en el sector de la vivienda sino en otros.

La esperanza en la dinamización de la economía habrá que buscarla en el fuerte impulso que el sector industrial está recibiendo desde el exterior, ya que las exportaciones de productos industriales se están viendo muy favorecidas. De hecho, el sector industrial es el que en mayor medida está contribuyendo a la creación de empleo y al impulso de la actividad económica general. El empleo en la industria española ha mejorado un 3,5% en el tercer trimestre en tasas anuales. Este aumento ha llamado la atención de los expertos, ya que es la primera vez que el empleo en la industria española muestra un crecimiento real, tras varios años de destrucción y de retroceso. Un aumento en los niveles de ocupación de la industria tiene la virtud de generar unos efectos inducidos en otros sectores de la economía generalmente reconocidos, que pueden alcanzar cotas bastante considerables.