Los problemas del petróleo

El precio del petróleo ha caído más de un 25% desde el pasado mes de junio. Y nadie parece en condiciones de asegurar que la tendencia bajista va a detenerse. Este descenso tiene implicaciones muy serias en todo el mundo, tanto entre los países productores y exportadores de crudo (algunos de los cuales viven básicamente de esta materia prima, a falta de otras fuentes de riqueza) como en los consumidores, que se benefician de energía abundante y barata, aunque bajo el riesgo de agravar los diagnósticos de deflación. Nada está al gusto de todos. A veces, en economía, la estabilidad es un bien inapreciable.

Con el petróleo en torno a los 80 dólares por barril, hay países como Venezuela que ya están importando crudo, situación verdaderamente insólita. En Venezuela, el país que cuenta con las mayores reservas de hidrocarburos fuera de Oriente Medio, no hay vida al margen del petróleo, que aporta entre el 60% y el 70% del presupuesto nacional, según las cifras del propio Gobierno para el año 2014. Las estimaciones para el año 2015 son bastante preocupantes, ya que por debajo de los 75 dólares por barril, la situación económica de Venezuela puede volverse crítica, siendo ya en la actualidad muy preocupante. Las estimaciones que maneja el Gobierno en la actualidad indican que Venezuela tendrá que vivir el año 2015 con unos 11.000 millones de dólares menos de ingresos por sus rentas del petróleo, lo que constituye un serio problema para una economía que ya con el petróleo a 100 dólares por barril ha empezado a experimentar serios problemas económicos y sociales.

México es otro de los damnificados, aunque en una medida algo menor, ya que los ingresos petrolíferos representan un tercio del total de los ingresos públicos, es decir, un porcentaje elevadísimo pero que es la mitad que el de Venezuela. Sin embargo, en el caso de México el problema de la renta petrolera puede tener un impacto muy superior, ya que es la segunda economía latinoamericana y estaba en condiciones de convertirse en el motor económico de la zona. No lo será, lo que compromete seriamente la gestión económica del actual Presidente del país, en especial de cara a su reelección y a los planes de crecimiento económico que había esbozado. A México, esta crisis de precios le ha pillado en una situación petrolera delicada, ya que la apertura de su empresa estatal Pemex al capital extranjero puede verse seriamente comprometida. Además, México necesita inversiones y tecnología muy elevadas para explorar sus aguas profundas, en donde se encuentra la esperanza futura de sus ingresos derivados del petróleo ante el agotamiento de las reservas convencionales.

El futuro pinta oscuro porque, en paralelo, la demanda mundial de crudo, origen de los actuales problemas de caídas de precios, está estancada o en baja. Adicionalmente, algunos países, sobre todo Estados Unidos y Canadá, más Irak, han reforzado su capacidad productiva gracias, en buena medida, sobre todo en Norteamérica, a las nuevas tecnologías de extracción de crudo. Estados Unidos se está convirtiendo en un país autosuficiente en hidrocarburos y podría incluso empezar a ser exportador, según algunas previsiones que manejan los expertos. Con este aumento de la producción, que se traduce en una mayor oferta, los precios han caído en picado, ante una demanda débil o paralizada a causa del frenazo económico europeo y la baja pulsación de la economía china.

Las estimaciones de algunos analistas del sector petrolero aseguran que los precios bajos de esta materia prima van a perdurar durante bastantes meses, quizás años, de forma que el nivel de los 100 dólares por barril parece un tanto alejado. Otro factor que está influyendo es la escasa operatividad de la OPEP, el grupo de exportadores de crudo, al que Venezuela está presionando para que frene la producción (especialmente al primer productor, Arabia Saudí), con objeto de reforzar los precios o al menos impedir que sigan cayendo. Arabia no quiere saber nada de cambios en el precio del crudo, porque sus propios equilibrios financieros internos le impiden entrar en aventuras de difícil desenlace. Y sin el auxilio de los saudíes, es difícil mover un dedo en la OPEP, que por otra parte ya no es lo que era.