Empleo, burbuja o tendencia

La creación de empleo que acaba de diagnosticar la EPA (Encuesta de Población Activa) ha mejorado posiblemente las expectativas que barajaban los expertos tanto oficiales como del sector privado. En dos días hemos conocido los excelentes datos del turismo y los también buenos del mercado de trabajo, dos cosas que parecen íntimamente unidas, ya que no se podría justificar el buen talante de las cifras de empleo olvidando la importante afluencia de empleo temporal que arrastra la actividad turística y del ocio. Por lo tanto, los datos positivos de este tercer trimestre del año tienen cierta lógica, aunque mejorada gracias a la inesperada afluencia del sector turístico, que se está convirtiendo en el principal motor de la economía española.

Sin embargo, lo que son buenos datos del tercer trimestre en materia de empleo pueden reservar algunas sorpresas no tan positivas de cara al último trimestre del año. Las estadísticas de empleo reflejan la realidad de la economía con cierto retraso. Y la economía no ha ido tan bien desde el final del verano para acá y posiblemente esta misma tónica se mantenga hasta finales de año, dada la debilidad de las economías europeas, cuyo crecimiento sigue languideciendo, a falta de que la nueva Comisión Europea, que acaba de estrenar su mandato de cinco años, ponga en marcha el esperado programa de inversiones y de que el BCE actúe con mayor dispendio en los mercados monetarios y financieros.

Tardaremos unos pocos meses en saber si este tercer trimestre del año es una burbuja transitoria o si se trata de una tendencia que, por segundo trimestre consecutivo, muestra un crecimiento del empleo en términos anuales, esta vez del 1,59%, todavía, sin embargo, insuficiente para colocar a la economía española en su necesaria tendencia a medio y largo plazo. Los 151.00 nuevos empleos creados en el trimestre y los 274.000 en los doce últimos meses son cifras respetables, que han elevado ya el número de personas ocupadas a la cota de los 17,5 millones.

Conviene, por lo tanto, afrontar la etapa final del año con algo más de realismo. La tasa de paro, que es la variable que mira todo el mundo que le toma el pulso a España, ha bajado del 24% de la población activa, hecho que sucede por primera vez desde finales del año 2011, es decir, en tres años. Sigue muy alta, pero es un avance a tener en cuenta. Esta caída de la tasa de paro ha sido el resultado de un doble efecto, la creación de empleo y el descenso de la población activa.

En los doce últimos meses, el paro ha caído en 515.700 personas, cifra bastante estimable. Pero de ese poco más de medio millón de personas que han salido de la situación de paro, 274.000 han cesado en dicha condición por haber encontrado empleo mientras las 241.700 personas restantes han pasado a engrosar el colectivo de personas jubiladas o que no buscan empleo de forma activa dadas las dificultades para encontrarlo. En suma, el descenso del paro le debe algo más de la mitad al aumento del empleo y cerca de la mitad a la disminución de la población activa. Todo ello, en el conjunto de los doce últimos meses.

Entre las señas de identidad del mercado de trabajo durante este trimestre cabe recordar la elevada aportación del sector servicios, que por sí solo ha aportado bastante más de la mitad del empleo creado. Pero también ha sido brillante el desempeño del sector industrial, del que no se esperaban cifras tan lustrosas. En especial en el sector del automóvil, que se está consolidando como uno de los polos de crecimiento más destacados del país en esta crisis. Es uno de los pocos sectores en los que se está realizando un alto nivel de inversión productiva, con lanzamiento de nuevos modelos y aumento de la producción y lógicamente de las exportaciones Es uno de los sectores más competitivos de la economía española y su aportación al crecimiento de la producción y del empleo va en aumento.