El avispero económico tumba la Bolsa

Demasiadas contrariedades se han juntado en una misma jornada para hacer del mercado bursátil un auténtico avispero este miércoles. El indicador de volatilidad de los mercados se ha disparado al alza como pocas veces en los últimos meses. El pánico asomó este miércoles en los centros financieros de casi todo el mundo lo que, en el caso de los mercados de bonos, se ha traducido en una fuerte corriente compradora de bonos alemanes y también de Estados Unidos, que se han situado en sus rentabilidades más bajas desde que existe la zona euro.

Consecuencia de ello ha sido el fuerte aumento del diferencial de tipos de interés entre España y Alemania, que ha saltado por encima de los 135 puntos básicos tras varios días por debajo de los 120 puntos básicos. La jornada de este miércoles ha sido, en las Bolsas, una de las peores de los últimos años y la segunda más negativa del presente ejercicio en el Ibex 35. Realmente cabe preguntarse si hay motivos para tanta alarma y si las cosas han empeorado con tanta rapidez como para que la situación haya adquirido casi rasgos de emergencia. Algunas cifras, no obstante, muestran en los últimos días, incluso en las últimas horas, rasgos inquietantes.

Alemania, el principal islote de prosperidad al que se agarraba la Eurozona para eludir la tercera recesión, acaba de reconocer que su crecimiento, su PIB, va a quedar sensiblemente por debajo de las previsiones, apenas un 1,2% de aumento frente al 1,8% esperado este año. Tampoco el año 2015 pinta mejor y las previsiones del 2% de crecimiento se mueven ahora en torno al 1,3%. Los indicadores de confianza han entrado en zona negativa por primera vez desde principios de año.

A la debilidad alemana se ha unido un súbito empeoramiento de las expectativas económicas en Grecia, lo que ha generado una reedición de los temores de hace dos años, cuando la subsistencia misma del euro y de la Unión Monetaria estaban en riesgo. El euro lleva cayendo varias jornadas y, aunque era un efecto buscado y deseado por muchos expertos y la mayoría de los empresarios, deseosos de mejorar su competitividad frente al dólar, la velocidad e intensidad de la caída están sorprendiendo.

La economía española, sobre la que además pesan algunos rasgos de inestabilidad política a causa del contencioso catalán, ofrecía también este miércoles unos datos muy poco saludables en el frente exterior, ya que las exportaciones, que deberían ser nuestra tabla de salvación, han pinchado en agosto, fenómeno que es bastante común en la zona euro (salvo Alemania) pero que ha causado preocupación en la medida en que las ventas al exterior son el principal asidero al que puede confiarse el país para remontar el vuelo.

Otros indicadores globales, como el precio del petróleo, que recoge las negativas previsiones económicas globales, en especial en las economías emergentes, están abonando el pesimismo. El precio del crudo ha llegado a rozar los 80 dólares por barril en su bajada, bastante lejos de los 100 dólares de hace todavía unas semanas.

En Estados Unidos, los indicadores conocidos este miércoles tampoco inspiran confianza en una economía que se consideraba robusta y lista para lograr tasas de crecimiento sólidas, una vez que la tasa de paro ha perforado a la baja la barrera del 6%. Las ventas minoristas en Estados Unidos, según se acaba de comunicar, se han deprimido dejando la sensación de que la economía americana está presentando también, como la europea, señales de debilidad. Demasiados malos datos en una sola jornada.