Las pensiones piden una pronta solución

Por segundo mes consecutivo, en agosto el gasto en pensiones contributivas superó la barrera de los 8.000 millones de euros. El sistema español de pensiones públicas sigue presentando, a pesar de las leves medidas correctoras adoptadas, como la desvinculación de la actualización de las pensiones del IPC o el alargamiento de la edad de jubilación, síntomas claros de debilidad y de paulatino acercamiento a una situación que será insostenible por sus propios medios. De momento, las detracciones de dinero del Fondo de Reserva (la última de las cuales se realizó hace escasas semanas) están alargando el precario equilibrio del sistema

El déficit de la Seguridad Social (resultado de unas cotizaciones sociales que no cubren las prestaciones económicas) se mantiene desde el año 2010 y este año volverá a repetirse. En este periodo de tiempo, las inyecciones del Fondo de Reserva, por importe global en estos años de 24.650 millones de euros, han ido tapando los agujeros, aunque el Fondo es una hucha que tiene su aguante. De momento quedan reservas por importe de 48.700 millones de euros, a los que habrá que sumar unos pocos miles de millones de euros, no muchos, derivados de la acumulación de intereses fruto de las inversiones que realiza el Fondo.

En este aspecto, otra contrariedad que se ha presentado para la solidez del Fondo de Reserva es la derivada de la evolución de la rentabilidad de la Deuda Pública española, en la que se encuentra la casi totalidad de su patrimonio invertido. Los rendimientos de la Deuda Pública han experimentado un rápido deslizamiento a la baja. La cartera de inversiones del Fondo de Reserva estaba proporcionando una rentabilidad media del orden del 4% anual gracias a las elevadas rentabilidades de la Deuda española.

Pero este año, la fuerte caída de los intereses puede provocar una seria merma en los rendimientos efectivos de la cartera de inversiones del Fondo de Reserva, lo que mermará su capacidad futura de salir en apoyo de la Seguridad Social para taponar sus déficits anuales. Hay que contemplar una situación financiera mucho menos favorable para el Fondo. La caída de los intereses de la Deuda Pública española puede recortar el rendimiento medio de la cartera hasta niveles del 2%. El abaratamiento de las emisiones de Deuda Pública española es una excelente circunstancia para el Tesoro (los gastos financieros del Estado se ven frenados e incluso disminuidos). Pero es una mala noticia para los inversores que, como el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, viven básicamente, por no decir exclusivamente, de las ganancias que obtienen al percibir los cupones de la Deuda Pública a vencimiento. En su momento, el Fondo evitó llevar a cabo una política de inversiones más diversificada, que incluyera inversiones en renta variable, lo que le habría proporcionado excelentes oportunidades de beneficio.

La expectativa del sistema pasa por un rápido e intenso aumento de las afiliaciones a la Seguridad Social. El máximo de afiliados alcanzó niveles de 19,49 millones de personas en el mes de julio del año 2007. Ahora mismo, los afiliados suman 16,74 millones, es decir, 2,75 millones de afiliados menos cotizando. La cifra de julio de este año es, en todo caso, mucho mejor que la de enero, cuando el número de afiliados llegó a tocar suelo de 16,17 millones de cotizantes. Es decir, en lo que va de año, la afiliación ha aumentado en unas 570.000 personas, cifra muy modesta para restaurar el equilibrio financiero de la Seguridad Social ya que hay que recuperar todavía 2,7 millones de cotizantes de los que había a mediados del año 2007.

La hipótesis más probable dice que España tardará todavía unos pocos años en recuperar el nivel de afiliados a la Seguridad Social que permitan devolver el equilibrio a los balances del sistema. El Fondo de Reserva podrá seguir alimentando los desfases, pero al ritmo al que ha sido utilizado en estos últimos tres años, el Fondo terminará por agotarse. Para entonces, no habrá más remedio que adoptar medidas bastante más drásticas si se quiere mantener el nivel de prestaciones económicas de los pensionistas, que no dejan de aumentar en número y en cuantía de sus pensiones, ya que los recién llegados cuentan con niveles de remuneración más elevada que los de estos últimos años.