La concentración bancaria que viene

El último movimiento en el sector bancario español, la compra realizada por BBVA en Cataluña, al quedarse con la que fue segunda caja catalana (Catalunya Banc) ha suscitado algunas reflexiones sobre el rumbo del sector financiero español tras las implicaciones que tiene esta absorción. El debate parece activado tras las declaraciones de los directivos de La Caixa, que ven posibles nuevos movimientos de concentración en un sector que se ha visto fuertemente mermado en número de protagonistas durante los últimos dos años.

La compra de Catalunya Banc por BBVA delimita un grupo de tres entidades bancarias hegemónicas en el mercado español, cada una de las cuales tiene un volumen de activos equivalente al 35% del PIB español (La Caixa), 45% (BBVA) y cerca del 50% (Santander). El cuarto en discordia (Bankia, 25%) seguido de (Sabadell, 16%), que se ha quedado como quinto, quedan a mucha distancia a pesar de las compras de ha realizado el banco catalán. Popular apenas llega al 14%. Hay media docena más de jugadores, ninguno de los cuales alcanza el10%. Hay, por lo tanto, un grado de concentración elevado en el que apenas una docena de entidades copan la práctica totalidad del mercado, cuando hasta hace unos tres o cuatro años estábamos hablando de más de medio centenar de bancos y cajas de ahorros, es decir, un mercado mucho más fragmentado.

La nueva situación no parece requerir nuevas reorganizaciones si se considera el tamaño como una variable a manejar, aunque en el caso de Cataluña la concentración de los grandes (en este caso, La Caixa y BBVA, que suman alrededor del 60% del mercado bancario de la región) podría exigir algún retoque, siempre dependiendo de los ajustes que realice el nuevo propietario de Catalunya Caixa (es decir, BBVA) debido a la reducción de costes que podría abordar el nuevo accionista para garantizarse la adecuada rentabilidad de su operación de compra. Estas dos entidades hegemónicas en Cataluña, sumadas al Sabadell, denotan en efecto un grado de concentración bastante considerable en el sector bancario en Cataluña, no en vano la concentración que ha vivido el sector en esta zona ha sido la más intensa de las realizadas en el sector bancario español debido a la proliferación de pequeñas cajas de ahorros que había en Cataluña hace unos años.

Por dónde puede venir un mayor grado de concentración en el sector bancario español no es un asunto fácil de prever, aunque las condiciones actuales del mercado y de la economía española son todavía bastante favorables a la búsqueda de sinergias y de economías de escala en el sector. Es decir, se dan condiciones previas bastante plausibles para operaciones de concentración. Los resultados en los bancos están siendo muy débiles todavía, el crédito está aún anémico debido a la debilidad de la demanda, la morosidad es muy alta y la alimentación de créditos impagados todavía no ha dado muestras de remitir.

Además, está la prueba pendiente de los test de estrés, es decir, el examen completo al que han de someterse los bancos (en España, casi todos) ante las exigentes normas de sanidad de los balances que está iniciando la autoridad bancaria europea y el BCE, un examen del que saldrán conclusiones que posiblemente serán las que dicten el futuro de las alianzas y eventuales concentraciones que le esperan al sector.