Los emergentes y Argentina, casos diferentes

El miedo a la caída de los mercados emergentes y a la debilidad del crecimiento económico chino, aspectos que están bastante vinculados entre sí como se ha visto a lo largo de los últimos años, le han arañado al Ibex 35 casi un 7% de su valor en apenas seis jornadas hábiles de Bolsa. El mercado bursátil español había iniciado el año con la inercia alcista de los meses anteriores, cotizando al alza la recuperación interna y las entradas de capitales extranjeros, así como la mejora de la confianza en el sector financiero doméstico. Pero el baño de realismo no ha tardado en hacer acto de presencia de la mano de la depreciación de algunas divisas latinoamericanas, asunto que ya comenzó hace unos meses pero que la semana pasada ha adquirido caracteres de mayor envergadura en Argentina. También Turquía ha entrado en una difícil dinámica económica y cambiaria.

La dependencia del Ibex frente a las economías emergentes es la más elevada entre las Bolsas europeas. Más de la mitad de los beneficios que presentan las empresas pertenecientes a este indicador bursátil selectivo los obtienen en economías latinoamericanas y otros mercados emergentes, básicamente en México y en Brasil, las dos mayores de la zona, ya que ambas representan alrededor del 65% del PIB latinoamericano. Alguna de las grandes empresas españolas tiene una dependencia mayoritaria de estos mercados o incluso de alguno de los países.

Las convulsiones cambiarias de estos últimos días se deben en lo inmediato a la fuerte depreciación argentina, pero los riesgos de contagio no son descartables, aunque hay una gran distancia entre la economía de este país y las de Brasil, muy dependiente de China, y la de México, estrechamente vinculada a Estados Unidos. Incluso en la etapa de mayor intensidad de la crisis económica reciente, la economía de Brasil logró una importante apreciación frente al dólar, de la que se beneficiaron algunas empresas españolas. La economía brasileña ya no crece como hace unos pocos años ni se beneficia de la fortaleza importadora de economías como la de China, pero tiene un sector exterior muy saneado y las inversiones extranjeras fluyen con bastante generosidad. También en México.

Por lo tanto, el mundo emergente latinoamericano no está especialmente enfermo. La crisis de Argentina y su depreciación intensa ponen de relieve la especial situación de crisis en este país, en el que hay bastante presencia empresarial española, pero de cuantía cada vez menos relevante. La expropiación que ha sufrido Repsol con YPF y otros problemas similares han ido ahuyentando al inversor extranjero de este país. Además, su debilidad exportadora junto a la deplorable política energética, en un país que cuenta con abundantes recursos energéticos autóctonos, sitúan el caso argentino bastante al margen de la casuística del resto de las economías latinoamericanas. Su impacto en España ha sido posiblemente sobrevalorado.

La política monetaria de la Reserva Federal, que este miércoles podría anunciar un nuevo recorte de las inyecciones masivas de liquidez, dejando de comprar otros 10.000 millones de dólares mensuales de los 75.000 millones que adquiere en la actualidad cada mes tras el recorte decidido a mediados de diciembre, puede tener también un cierto impacto negativo en la estabilidad de las divisas del mundo emergente. Serían por lo tanto dos recortes que sumarían unos 20.000 millones de dólares de menor inyección de liquidez cada mes. En teoría, la menor disponibilidad de dinero en el mercado puede restringir la fluidez de las inversiones extranjeras hacia las economías emergentes, aunque el hecho de que la economía de Estados Unidos haya logrado acelerar su ritmo de crecimiento, con mayor potencial importador de mercancías del resto del mundo, pone el contrapeso a los posibles efectos negativos del cambio en la estrategia monetaria de la Fed.