Pasos atrás en las pensiones privadas

Los planes de pensiones han recibido varios golpes en los últimos meses. El último es el que se deriva de la decisión adoptada con efectos del 22 de diciembre pasado de suprimir la ventaja de que gozaban las aportaciones a los planes de pensiones de empleo (aquellos que muchas empresas y parte del sector público tienen a favor de sus trabajadores), que a partir de esa fecha pasan a cotizar a la Seguridad Social como una remuneración más. Se trata de una medida que afecta a unos 2,1 millones de personas, aunque su alcance todavía no está del todo claro y que, en todo caso, ha visto aplazada su regularización unos meses, hasta mayo próximo.

Los planes de pensiones del sistema de empleo (que se distinguen de los planes del sistema individual, ya que estos son de aportaciones individualizadas y voluntarias) reúnen en la actualidad unos 33.000 millones de euros frente a los cerca de 56.000 millones de los planes del sistema individual. Su rentabilidad el pasado año ha estado en torno al 8%, que no está nada mal, aunque gran parte de ella se ha debido a las ganancias que han cosechado en la Bolsa aquellos planes que apostaron más decididamente por el mercado de acciones. Es decir, hay planes de empleo que han logrado ganancias superiores al 8% y otros que se han quedado por debajo. El plan de empleo más extendido, por el número de personas a las que afecta, es el de los funcionarios del Estado, con 602.000 personas, que ha cosechado una rentabilidad en línea con la media del 8%. Los hay más antiguos y con mayor volumen de patrimonio gestionado, pero en general han logrado interesantes plusvalías el pasado ejercicio.

Lo malo es que el Gobierno no está por la labor de dotar de incentivos fiscales a este tipo de productos, que constituyen una buena forma de ahorro para complementar la pensión pública. En los últimos años, muchas empresas habían puesto en marcha este tipo de planes para incentivar, sin que ello implicara un desembolso efectivo a favor de los beneficiarios, la remuneración a sus trabajadores, mediante aportaciones a los planes de empleo, lo que era una forma de pago diferido, que el trabajador podrá ingresar, en forma de renta periódica o de una sola vez, al término de su edad laboral, es decir, en el momento de la jubilación.

Ya anteriormente se había suprimido una ventaja fiscal para todos los planes de pensiones privados, al eliminar la exención del 40% de la que gozaban los ingresos que se obtenían de una sola vez, con lo que el impacto en la declaración de Renta del año en el que se percibía de una sola vez la pensión se veía sensiblemente aminorado. Pero como esa era una vía que en algunos momentos se consideró que era una forma de escape tributario para rentas altas, se suprimió.

Otra de las medidas desfavorables para este tipo de pensiones privadas fue la adoptada, esta vez por el Gobierno de Rajoy y para las aportaciones al plan de pensiones de la Administración del Estado, al principio de la legislatura, suprimiendo las aportaciones presupuestarias del Estado a los beneficiarios, que habían sido previamente muy recortadas, de forma que los partícipes se han quedado sin incrementos en su plan de pensiones, más que el derivado de la propia rentabilidad que obtengan los gestores mediante las inversiones de la cartera del plan. Esta congelación de las aportaciones para los planes de empleo que dependen de los Presupuestos públicos se ve ahora complementada por la previsible reducción de las aportaciones de las empresas a favor de sus empleados, dado que las aportaciones entrarán a cotizar a la Seguridad Social como pagos de naturaleza salarial.

La suma de todas estas medidas penalizadoras no sólo implica un aumento efectivo de la carga fiscal sobre una parte de los salarios de los españoles sino un paso atrás en lo que se esperaba que pudiera convertirse en una política activa de apoyo al ahorro privado para la jubilación, descargando de este modo la carga que tendrá que soportar casi en exclusiva la prestación pública como principal garante de las rentas de los futuros jubilados.