Menos deudas y Bolsa en alza, buenas señales

La percepción que tenemos los españoles de la situación económica general y la de los bolsillos de muchas familias en particular ha debido mejorar bastante en los últimos meses, a juzgar por algunas cifras que acaba de ofrecer el Banco de España. Al finalizar el tercer trimestre del año pasado, la deuda a largo plazo que tenían las familias españolas había descendido hasta los 771.000 millones de euros. Esta cifra refleja un descenso de unos 72.000 millones de euros respecto al cierre del año 2011, de forma que en poco menos de dos años el endeudamiento de las familias españolas a largo plazo ha caído en un 8,5%, reflejando una especial dedicación a suprimir deudas en la medida de lo posible.

No ha sido fácil en este periodo de tiempo ya que la crisis ha limitado la renta disponible, de forma que la reducción de las deudas se ha presentado como una tarea difícil. Pero resulta llamativo el hecho de que mientras el Estado ha casi duplicado su deuda, las familias, en el mismo periodo de tiempo y también en unas condiciones bastante duras, han reducido drásticamente las suyas. El nivel de endeudamiento de las familias españolas había alcanzado cotas desconocidas en la sociedad española, en torno al 90% del PIB, que es una proporción insoportable para un país que afronta una tasa de paro del 26% de la población y en el que las deudas hipotecarias suelen ser casi un deporte nacional.

Es probable que el proceso de desendeudamiento familiar continúe en los trimestres siguientes y se prolongue a lo largo de todo el año 2014 en la medida de las posibilidades, ya que la deuda constituye un lastre difícil de soportar en etapas como la actual, en las que el reparto de los ingresos familiares entre las diversas finalidades a las que se dedica vive momentos de tensión, con más miembros de la familia en situación de desempleo y escasas perspectivas de lograrlo a corto plazo. Las familias, en suma, se han comportado hasta ahora durante esta tercera parte de la larga crisis económica con un alto grado de sensatez. Saldrán de la crisis con bastante menos deuda de la que tenían al entrar en ellas.

La otra vertiente de la economía y del balance de las economías familiares es la de los activos financieros, entre los cuales el valor de las participaciones bursátiles es el más volátil y el que más a corto plazo refleja los cambios del entorno. Por fortuna, la Bolsa está mejorando y el año pasado lo hizo en más del 21%. Dicen que este año puede ser también un excelente ejercicio de ganancias bursátiles. Esta mejoría de las Bolsas ha repercutido en las economías familiares con una fuerte subida de los activos, unos 45.000 millones de euros a finales de septiembre, aumento que será aún mayor cuando se conozcan las cifras de cierre del año 2013. La sensación de aumento de la riqueza y del colchón de seguridad que aportan estos avances proporciona a las familias un grado de seguridad considerable, que suele tener impacto económico positivo bastante inmediato.

El valor de las acciones cotizadas en Bolsa en manos de las familias es en la actualidad bastante similar al de antes de la crisis, allá por el año 2006. Las ganancias bursátiles suelen ser un estímulo para el crecimiento del consumo privado. Así ha sido siempre aunque ahora cabe preguntarse si la delicada situación de las economías familiares convertirá al aumento de sus valoraciones bursátiles en un instrumento de aceleración del gasto de consumo. Tiempos atrás, las subidas de la Bolsa acarreaban importantes crecimientos en las matriculaciones de coches. La subida de la Bolsa suele ser una excelente inyección de optimismo para los consumidores. Esta crisis, sin embargo, no es igual que las anteriores y ahora la situación es bastante más compleja y delicada que en fases pasadas de la subida bursátil. Las ganancias en Bolsa pueden por lo tanto contribuir a redondear ese “círculo virtuoso” del que empiezan a hablar algunos economistas, aunque habría que tomar estas valoraciones con cierta cautela. La gente no está para muchas alegrías y las Bolsas tienen que demostrar todavía que la recuperación económica va en serio.