Las encuestas económicas anticipan avances

El goteo de señales positivas sobre la economía ha comenzado la semana con un dato de importancia mayor, el aumento del PIB estimado durante el cuarto trimestre del año 2013, que habría sido del 0,3% frente al 0,1% del trimestre tercero. La estimación corresponde al Gobierno y en particular al titular de Economía, Luis de Guindos, por lo que debe ser tomada con cierta precaución, sobre todo porque a estas alturas del año, apenas dos semanas medio festivas, no es fácil disponer de información estadística fehaciente con la que formular diagnósticos certeros. En todo caso, y dada la visibilidad de los indicadores de estas fechas, muy relacionados con los gastos de consumo familiar, la estimación adelantada por De Guindos puede ser bastante creíble.

Los datos corroboran en todo caso algunas otras valoraciones, como las que suministra el Indice de Confianza Empresarial conocido este lunes, un indicador poco conocido y menos utilizado en España pero que elabora el Instituto Nacional de Estadística cada trimestre, tratando de anticipar el estado de ánimo de los establecimientos comerciales y empresariales por anticipado. Es decir, recoge las valoraciones del trimestre ya transcurrido pero indaga sobre las expectativas del que se inicia.

Se trata de la primera incursión que realiza el INE en este tipo de encuestas de opinión. Es una estadística realizada con los estándares normalizados de la UE y, por lo tanto, merece una cierta valoración a la hora de extraer ideas sobre las tendencias de la economía. Los japoneses llevan bastante tiempo realizando este análisis mediante el conocido índice Tankan. Los empresarios y comerciantes opinan y ofrecen su impresión tanto sobre el trimestre que se acaba de cerrar como sobre el que se inicia, con tres niveles de valoración, lo que no permite muchas matizaciones.

Los datos de este primer trimestre del año señalan que hay una ligera mejoría de las valoraciones de los empresarios, ya que el saldo entre los que no tienen sensaciones buenas y los que se muestran más optimistas es menos negativo que en trimestres anteriores. La diferencia sigue siendo muy importante a favor de los pesimistas (un 39,7%) frente a los optimistas (apenas un 11,0%) en lo que atañe a las expectativas para estos primeros meses del año. Pero hay cambios muy sustanciales respecto a trimestres anteriores. El grupo de los pesimistas retrocede de forma constante y ha bajado desde el 56% en el primer trimestre del año pasado al 39,7% de este año. El grupo de los optimistas casi se ha duplicado en un año, aunque con valores aún minoritarios, ya que ha pasado del 5,8% al 11% del total.

Los resultados de esta encuesta opinática del INE no dejan de ser fruto de valoraciones imposibles de cuantificar, ya que entre otras cosas afectan al futuro (primer trimestre del año), partiendo de lo visto en el trimestre anterior. Pero reflejan los estados de ánimo de los empresarios y, por lo tanto, aunque modestamente debido a la debilidad de las cifras, pueden traducirse en una modesta mejora del empleo. En los tres trimestres más recientes (incluido el actual), el porcentaje de empresarios optimistas está casi duplicando el que existía en los dos años anteriores, trimestre a trimestre.

Por otro lado, se está produciendo un fenómeno llamativo en lo que se refiere a la percepción de la mejoría de la economía española, cuya valoración por parte de inversores internacionales está siendo más positiva y más rápida que en el caso de las empresas españolas, aunque entre estas subsiste todavía un peso elevado de las empresas con excesos de capacidad o con ajustes pendientes, que no se encuentran en condiciones todavía de cerrar la última página del ciclo económico anterior. Pero cada vez su número resulta más modesto.