El turismo cierra un año quizás irrepetible

Tiene mérito que España haya terminado el año 2013 como una de las potencias mundiales del turismo con una posición reforzada, tercer país por número de visitantes, segundo por ingresos. Hace años que España pertenece a la élite del turismo mundial por lo que reforzar esta condición no carecía de dificultades.

Hay mérito propio en este logro, aunque también han jugado factores ajenos que han empujado al alza nuestra envidiable posición en el escenario turístico mundial, básicamente la elevada conflictividad que viven algunos países del Mediterráneo, cuya oferta turística empezaba a erosionar el potencial de crecimiento de España como principal centro de atracción de la zona. Quizás les cueste algún tiempo recuperar la buena imagen, pero los conflictos internos en algunos países árabes no van a ser un colaborador permanente del sector turístico español, lo que invita a no dormir en los laureles sino por el contrario a reforzar la calidad y la diferenciación de la oferta hotelera que, en todo caso, ha vivido unos años de estancamiento de precios, lo que habrá contribuido a la fidelización de una buena parte de los colectivos que nos visitan.

Es de suponer que la normalidad vuelva a estos países en los que su oferta turística se ha ido fortaleciendo con el paso de los años. A buen seguro que en el futuro van a representar un competidor a tener en cuenta. Superar, como parece que haremos este año (o quizás falta muy poco para lograrlo) la cifra de 60 millones de turistas, es todo un desafío para el sector, que ha logrado en el año 2013 alcanzar las mejores cifras de su historia tanto en número de visitantes como en ingresos turísticos, estimados, a falta de los datos de los dos últimos meses, en unos 45.000 millones de euros. En términos netos, el turismo extranjero habrá dejado este año unos 33.000 millones de euros tras descontar el gasto de los españoles en el exterior.

El mérito de estas cifras es considerable porque, si bien algunas razones explican la importancia de la ayuda recibida por la inestabilidad política de algunos de nuestros rivales, también es digno de tener en cuenta el hecho de que España forma parte de un bloque económico de países desarrollados, en el que la fortaleza de la divisa, el euro, ha puesto a prueba la consistencia del atractivo español para los visitantes extranjeros. Para los visitantes que no pertenecen a la Eurozona, visitar a España sigue costándoles bastante caro, incluso más que en años anteriores. A pesar de ello, el interés de los visitantes exteriores no ha decaído sino que ha ido en aumento.

El auge de las visitas de los turistas rusos y chinos, en la actualidad los que disponen de un mayor potencial de aumento del gasto, ha sido uno de los factores más decisivos a la hora de consolidar a la actividad turística como el principal aporte de que ha dispuesto la economía española durante el año 2013 para escapar de las garras de la recesión económica.

Este impulso ha coincidido con una situación interna caracterizada por la abundante oferta de inmuebles a precios altamente competitivos. Varios miles de turistas han adquirido una vivienda en España aprovechando las facilidades para acceder a una propiedad inmobiliaria en suelo español, que en algunos casos se convertirá en segunda residencia y en otros sencillamente en vivienda permanente para personas de mayor edad. En cualquier caso, el anclaje de estos visitantes en España es un argumento añadido para dar continuidad a la frecuencia de sus visitas futuras.