Llega septiembre, con agenda económica saturada

El inicio del nuevo curso está a la vuelta de unos días, casi unas horas, la semana que viene, el 2 de septiembre. Aunque tan próximo, en cierta medida puede parecer lejano si en medio, en las próximas horas, se desencadena un nuevo conflicto en Oriente Medio con Siria en el epicentro y las inevitables secuelas políticas y económicas, entre ellas un imprevisible alza del precio del petróleo, a pesar de que algunos analistas consideran que sus efectos negativos serán cortos y de escasa dimensión. Sea como sea, la “rentrée” llega con conflicto serio tras un mes de agosto que ha tenido más de bondades que de incertidumbres, por primera vez en seis años, con una buena cosecha de cifras en lo que a la economía española respecta aunque también con buenos datos en el exterior, ya que la locomotora alemana parece bien engrasada y predispuesta a tirar del resto. El mes de agosto de este año difícilmente va a poder, sin embargo, superar las ganancias que ya ofreció el mismo mes del pasado año, algo más del 10%, rompiendo entonces la mala racha de la crisis.

Septiembre va a ser en todo caso un mes muy marcado por las pautas internacionales, no sólo por las derivaciones de la crisis de Siria sino por otros asuntos que en la esfera internacional ofrecen una agenda cargada de posibles cambios. Sobre el impacto de todos estos asuntos en la economía española, sin entrar a valorar las complicaciones que nuestra clase política se encargue de fabricar, caben pocas dudas. El primero de los asuntos verdaderamente trascendentes para nuestros intereses es el resultado de las elecciones en Alemania, en los últimos días del mes en cuestión. Estas elecciones marcarán el final de una etapa de contención en las políticas de la UE, sobre todo si la victoria le otorga a la señora Merkel un mandato renovado, en el que aspirará a huir de las medias tintas, actuando sin las reservas preelectorales de estos últimos meses. En principio, Alemania puede tomar con determinación su papel dirigente en la UE, una hipótesis que tendría notables consecuencias para el resto de Europa en lo económico.

También la Reserva Federal tiene convocada una reunión importante, en la que quizás se empiecen a vislumbrar los contenidos del frenazo a los estímulos y, en todo caso, puede que ya esté más clara la identidad del sucesor de Bernanke, que en los últimos días parece decantarse por Summers, más que por la señora Yellen. Un tercer bloque de cuestiones relevantes vendrá de la mano de los países emergentes y, en especial, de China, ya que la segunda economía del mundo sigue presentando algunas dudas razonables sobre sus posibilidades reales de mantener el ritmo de crecimiento del 7,5% programado. Junto a China, Brasil también está ofreciendo señales débiles junto con India, muy castigada en su vertiente exterior. El mundo BRIC (Brasil, Rusia, India, China) está en fase de reconsideración de sus estrategias de crecimiento y en septiembre quizás ofrezca novedades dignas de valoración de cara a nuestros intereses económicos internacionales, que es en donde la economía española está tratando de asentar las todavía modestas expectativas de crecimiento.

El debate presupuestario en la UE puede dar también algunas señales de alteración de la escena económica, no sólo de la española. Muchos analistas tienen claro que la Eurozona habrá de enfrentarse antes de que finalice el mes de septiembre a una severa corrección de los déficits fiscales que aún colean, ,lo que puede generar bastante inquietud en algunos países importantes de la  Eurozona, desde Francia (cuya reforma de las pensiones sigue sin gustar en Bruselas) hasta España (en donde los objetivos de déficit siguen lejos de lo aconsejado por la UE) o Italia, en donde la inestabilidad política puede arrojar nuevas dudas sobre el retorno de este país a la normalidad económica. Grecia tampoco va a estar, ni mucho menos, ausente de la agenda europea y comunitaria en las próximas semanas, mientras se debate la conveniencia y sobre todo la cuantía de un tercer rescate.

Junto a estos puntos obligados de atención, las autoridades bancarias europeas tendrán que afrontar finalmente la aplicación de medicinas para inmunizar al sector financiero europeo, asunto en el que los bancos españoles se verán indudablemente afectados por exigencias nuevas. No hay que olvidar por último las reuniones previas del Fondo Monetario Internacional de cara a su cumbre anual, una fase del año que suele ser pródiga en análisis y generación de expectativas.