Bruselas da facilidades y mete prisa

El mismo día en el que el Banco de España constataba que la recesión se alarga un trimestre más y en el que la OCDE vaticina una tasa de paro algo más elevada, al 28%, la Comisión Europea ha formulado un catálogo de peticiones con el añadido de una ligera tolerancia adicional para cumplir los objetivos de déficit, reiteradamente incumplidos por España y que al final se elevan hasta el 6,5% del PIB, dos décimas más de lo anunciado hace poco. Podría decirse que Bruselas enseña el palo y muestra la zanahoria. Es decir, las concesiones tienen un coste: a mayor margen con el cumplimiento del déficit público, más y mejor cumplidas reformas. No hay rescate, pero se le parece.

Las recomendaciones de la Comisión Europea no son insólitas, ya que no sólo se han escuchado de boca de organismos internacionales sino que forman parte del examen que los propios economistas españoles hacen de forma permanente sobre nuestros males presentes y posiblemente también futuros. Una economía en crecimiento arreglaría parte de nuestros problemas, quizás con exigencia de tiempo, pero por desgracia lo que tenemos es una economía en recesión y cierta prisa por resolver los problemas.

En este orden de cosas, la reforma de las pensiones aparece como ineludible para su entrada en vigor de forma inmediata, ya que la Seguridad Social ofrece un cuatro de previsiones a corto y medio plazo en el que los déficits van a ser permanentes y crecientes. Financieramente hablando, las proyecciones de la población ocupada y de las necesidades de prestaciones de los pensionistas conducen a un callejón sin salida ya que la capacidad recaudatoria de la Seguridad Social se ha debilitado de forma ostensible en los dos últimos años y la afluencia de nuevos pensionistas está siendo tan elevada como en los mejores momentos de la economía. Incluso más, debido a la reiterada procesión de cierres de empresas y de reajustes de empleo. A estas alturas, lo que se teme es que ni siquiera el vaciamiento del Fondo de Reserva de las Pensiones va a servir para taponar el tremendo desfase entre ingresos y gastos. Por lo tanto, es necesario poner un cierto nivel de contención al crecimiento de los pagos por prestaciones económicas, ya que en caso contrario la Seguridad Social, que hasta ahora restaba en el déficit público global (el sistema venía dando saldos positivos en sus liquidaciones anuales), puede empezar a sumar, con el consiguiente riesgo de incumplimiento de los nuevos objetivos de déficit público.

Colocar esta reforma en el calendario con el marchamo de urgencia es posiblemente la mayor de las exigencias que ha lanzado Bruselas al Gobierno de Rajoy. La recomendación de cambios fiscales es más difícil de llevar a la práctica, ya que empresas y particulares no están para muchos esfuerzos adicionales. Subir el IVA para ponerlo igual a los que lo tienen reducido es un asunto que en España (turismo obliga) tiene un complicada lectura. El turismo es la principal fuente de suministro de actividad y de liquidez, de forma que si nos la castigan con un aumento tributario podríamos empezar a despedirnos no sólo de la mayor fuente de ingresos sino de la única que en estos años ha estado funcionando razonablemente bien, compensando las penurias del ciclo económico en baja.

Hay otras reformas que se intuyen difíciles e incluso dolorosas. La reforma de la Administración es dolorosa, pero en un país que ha alcanzado tan alto grado de descentralización, este propósito se hace muy cuesta arriba. Ya estamos viendo lo que supone poner de acuerdo a las Autonomías gobernadas por un mismo partido político, el PP, cisma que aún no está resuelto. Recortar los gastos públicos a lo largo y ancho de España, clientelas políticas aparte, son palabras mayores.

Lo más relevante de todo es posiblemente la urgencia con la que hay que actuar a estas alturas dado el tiempo perdido y la dimensión del problema que aún hay que afrontar. Desde Bruselas han dicho que nos van a vigilar más de cerca en lo que resta de año y también en adelante. Unos lo verán como una amenaza, otros como un alivio.