Frenazo al Tesoro

Si el Tesoro se las prometía muy felices, embalado en la obtención de financiación abundante y barata debido al estado de gracia que vivía España en los mercados de capitales, este jueves ha tenido que poner sordina a su euforia. Los tipos de interés de las emisiones de Deuda Pública (tres había convocadas, a 3, 5 y 15 años de plazo) han subido porque los inversores han pedido más remuneración por prestar su dinero al Estado español. El Tesoro no ha tenido mayores problemas para cubrir sus objetivos de emisión, pero los márgenes entre lo que le pidieron este jueves los inversores y lo que deseaba emitir se han estrechado hasta situarse en uno de los diferenciales más ajustados de los últimos meses.

Las subidas de tipos no son significativas pero rompen una tendencia a la baja iniciada hace varios meses y se producen pocas horas después de que el Tesoro Público presumiera de lo bien que lo está haciendo, recortando los costes financieros del Estado.

Si trata de un argumento falaz, fácil de desmontar. El Estado está pagando mucho más dinero en concepto de intereses que en años anteriores por la sencilla razón de que la deuda en circulación es muy superior y por lo tanto ha sido necesario realizar emisiones de títulos mucho mayores para poder saciar el apetito de un Estado de un país en crisis y recesión. El año en curso, España pagará en concepto de intereses de la deuda 38.600 millones de euros, unos 10.000 millones más que en 2012, cuando en el año 2009 había pagado 17.100 millones, lo que significa que el coste de intereses de nuestra deuda pública se ha multiplicado por dos en apenas tres años. Los “ahorros” de los que habla el Tesoro últimamente son los que se producen al comparar el coste de emitir Deuda Pública a los precios de la última subasta con los precios de la subasta anterior en el supuesto de que los volúmenes emitidos fueran idénticos.

La satisfacción que le producía al Tesoro tomar Deuda Pública en los mercados a tipos cada vez más bajos (satisfacción compartida por casi todo el mundo) se ha visto quebrada este jueves cuando la triple emisión de Deuda Pública ha tenido que realizarse a tipos de interés algo más elevados, rompiendo así una tendencia bajista de varios meses. La prima de riesgo española ha empeorado en los últimos días hasta situarse de nuevo en torno al 3% (es decir, 300 puntos básicos) mientras los tipos a largo plazo, que suelen simbolizarse en el bono a 10 años, han rondado el 4,3%, cuando hace pocas semanas trataban de situarse por debajo del 4% de forma permanente. En suma, la luna de miel de los mercados en España ha perdido fuerza.

Los responsables del Tesoro han estado vivos este año anticipando todo lo que han podido las emisiones de Deuda Pública, de forma que a estas alturas ya hay unos 112.700 millones de euros en el balance de ingresos, frente a unas necesidades totales del año estimadas en algo más de 210.000 millones de euros. Queda mucho trecho por delante para alcanzar los objetivos propuestos, aunque algunos meses son peores que otros. El exceso de colocación de títulos entre los inversores debería servir para disponer de un “colchón” confortable, aunque conviene no descuidarse, ya que la valoración que hacen los analistas sobre la economía española es aún de gran fragilidad, de forma que el país está expuesto en mayor medida que la mayoría de nuestros socios de la UE a problemas de financiación, no sólo interna sino también externa.