Abundan las buenas señales

Se acerca la reunión mensual del Banco Central Europeo y los mercados parecen algo alborotados ante una eventual reducción de los tipos de interés oficiales, paso previo a una mejora de las expectativas económicas. No son pocos los que creen que la influencia de las bajadas de tipos de interés oficiales tienen un alcance limitado en estos momentos, sobre todo porque los países del sur de Europa están soportando tipos mucho más elevados que el oficial del BCE y porque las entidades financieras y las empresas están acudiendo al mercado en busca de financiación con costes también mucho más elevados.

Pero, con todo, los mercados ofrecen señales positivas. La tasa de inflación se ha situado en abril claramente por debajo del objetivo, al marcar este mes que termina un 1,2%, bastante lejos del 2% que es el objetivo a medio plazo. Con la inflación claramente por debajo de los objetivos, la Eurozona casi se asemeja a Japón, en donde han adoptado medidas para activar la economía y acelerar en alguna medida las subidas de precios. Con una inflación tan moderada, el BCE se ve en la disyuntiva de mantenerse inactivo en cuanto a tipos de interés o dejar que se deslicen un poco a la baja con la pretensión de estimular en alguna medida la economía.

Más señales positivas han llegado este martes desde la Bolsa, que acaba de cerrar el mes de abril con una subida del 6,3%, la mayor subida mensual desde agosto del pasado año, cuando Draghi, el mandamás de Banco Central Europeo dijo que el BCE intervendría para defender a las economías periféricas mediante las compras de bonos y para salvar al euro. Otra de las señales ha sido la bajada de la prima de riesgo por debajo de los 400 puntos básicos por primera vez desde hace bastantes meses, desde finales del año 2011. La prima de riesgo cayó por debajo de los 400 puntos básicos en lunes y este martes se ha consolidado por debajo de este nivel. Los tipos a largo plazo se han doblegado de forma sustancial y se encuentran ligeramente por encima del 4%, una buena señal para los costes de la deuda, tanto pública como privada.

En resumen, las señales que emite la economía y la reacción de los mercados indican que está volviendo la confianza y se está borrando gradualmente la incertidumbre que atenazaba a la economía desde mediados del pasado año. Hay una sensación bastante extendida de que lo peor ya ha quedado atrás en esta segunda recesión aunque ahora las dudas se alimentan cuando algunas estimaciones consideran que la lentitud del proceso de recuperación económica en Europa es exasperante y habría que hacer algo por acelerarlo.

Una de las motivaciones que quizás haya participado más activamente en mejorar la credibilidad de la economía es la sensación de cambio de énfasis que se percibe en la Eurozona, que parece virar cada vez de forma más patente hacia las políticas de estímulo económico, una vez que las estrategias de austeridad han caído en el desprestigio o, cuando menos, han pasado a un segundo plano en la valoración de los dirigentes económicos europeos. Alemania sigue defendiendo la necesidad de ajustes en algunas economías, pero ha suavizado de forma considerable sus posiciones más duras. Francia se ha desmarcado de Alemania y está ahora tratando de atraer capitales mediante una política más estimulante para las empresas y los inversores, en especial los foráneos. Italia ha logrado fabricar un Gobierno de alianzas, cuyo elemento de unión ha sido la búsqueda de mecanismos para incentivar la actividad económica, dejando en un segundo plano las políticas de austeridad. España está asumiendo una línea similar, aunque con la particularidad de que el esfuerzo principal de la economía española debe centrarse en aproximar la fecha del equilibrio presupuestario.

Las señales que proliferan no son en sí mismas una recuperación económica, pero son la base sobre la que se sustentan las nuevas expectativas de mejora de la economía. Algo es algo. Y, en todo caso, el BCE tiene una cita el jueves con los mercados, de la que podrían salir algunos estímulos que los mercados y los agentes económicos demandan con apremio.