Palabra de EPA

Hoy tendremos sobre la mesa la más completa radiografía del mercado de trabajo español, la Encuesta de Población Activa (EPA), un análisis trimestral hecho a conciencia por miles de profesionales del análisis de campo y con la colaboración de miles de familias, que aportan datos a los encuestadores oficiales sobre la naturaleza de su estado laboral y diversos aspectos colaterales relacionados con el empleo. Se ha dicho en ocasiones, por fortuna menos de las que hubieran sido posibles en un país poco amante del rigor de las cifras, que los datos del paro que extrae de la realidad la EPA non peores que los del empleo registrado, un mero registro del Ministerio de Empleo.

Es una corriente de opinión poco consistente y menos valorada. En los últimos tiempos, las estadísticas de la EPA “gustan más” porque son más dramáticas, muestran un estado peor de la situación laboral española del que ofrecen las estadísticas de empleo del registro oficial que gestiona el antiguo Inem. Hay cerca de un millón de españoles de diferencia, más en la EPA que en el paro registrado. Como somos un poco masoquistas, y sobre todo porque las fuerzas políticas y sociales usan las estadísticas para tirárselas a la cabeza en vez de para analizarlas con rigor, la cifra de la EPA suele ser en fases de crisis económica como la actual la más utilizada.

Es, en todo caso, la única estadística que, bajo una cuidada y costosísima labor de investigación y análisis de campo, ofrece datos que no se pueden ignorar ya que son nada menos que 65.000 las unidades familiares distribuidas por todo el país las que aportan a lo largo del trimestre objeto de análisis la información que le requieren los profesionales del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este voluminoso muestreo se traduce en información de 200.000 personas, que aportan al INE valiosa información sobre sus actividades y situación laboral y económica.

Parece que puesta en comparación internacional, esta estadística de población es la más completa y ambiciosa de cuantas se realizan en el mundo. A veces se ha dicho incluso que el alto coste de esta estadística no debería permitírselo un país como España, con recursos económicos limitados y que siempre tiene que mirar el euro hasta el último céntimo. Pero la estadística ha sobrevivido a todos los intentos, por lo general tímidos, de rebajarle su validez y su compleja y completa maquinaria de elaboración.

La EPA tiene notoriedad pública inmediata porque ofrece la cifra de paro más auténtica de cuantas se elaboran en el sector público y en el privado. Esta vez vamos a conocer los datos correspondientes al promedio del primer trimestre del año. No es nada difícil, vistos los datos anteriores de referencia, que el listón de los 6 millones de parados sea superado. El país sigue en recesión, aunque se haya atenuado algo el ritmo de caída en el primer trimestre del año. En la lectura de la EPA, además de detener la vista en el número de personas en paro, hay que atender a otras informaciones valiosas que aporta la encuesta, como el número de puestos de trabajo que ha creado la economía en el periodo, los sectores en los que lo ha hecho, la evolución de la población activa (o sea, la dispuesta a trabajar), el estado de las unidades familiares desde el punto de vista laboral para determinar si todos los miembros de la familia están ocupados o todos están en paro… En suma, un profundo análisis social que a veces se despacha inapropiadamente con unas escasas valoraciones, por lo general referidas a la tasa de paro.