La prima de riesgo se dispara

La prima de riesgo española parecía enfilar este miércoles los 400 puntos básicos tras el fuerte rebote experimentado en la jornada, en vísperas del inicio de las vacaciones de la Semana Santa. El fatídico 5% se ha vuelto a instalar en los bonos a 10 años y este es un umbral que la economía española debería cuidar con más esmero, ya que por encima del 5% resulta muy difícil sostener la correcta financiación del país.

Las razones de este desbordamiento de la prima de riesgo parecen diversas, desde el castigo que ha sufrido España a causa de la “ingeniería presupuestaria” de Montoro, que finalmente ha quedado reflejada en la decisión de los expertos de la UE de elevar el déficit público real del pasado año por encima de las piadosas cifras que había ofrecido Hacienda hace unas semanas, en las que sorprendentemente en el mes de enero se habían multiplicado las devoluciones de impuestos.

La razón es que en diciembre se habían vaciado las cuentas de gastos presupuestarios, retrasando devoluciones fiscales al primer mes del año 2013, provocando un efecto, apenas visual, de mejora ficticia en el año 2012. Puestas las cosas en su sitio, los representantes de Bruselas parecen haber tolerado un cierto margen de exceso en los traspasos de devoluciones fiscales al mes de enero, para no desairar demasiado al Gobierno español, dejando así la cifra final de déficit por encima de lo anunciado por Madrid pero sin admitir plenamente el apaño inicial. Al fin y al cabo, tampoco en Bruselas están por la labor, tal y como están las cosas, de abrir nuevos frentes de discordia y de agravamiento de la crisis y de la imagen del euro.

En paralelo, el Banco de España acaba de testificar su abierta discrepancia frente al Gobierno en relación con las previsiones económicas. Las versiones que ofrece el Banco de España sobre el presente e inmediato futuro de la economía tienen poco que ver con las declaraciones cargadas tanto de ingenuidad como de falta de rigor que viene realizando estos días el titular del Gobierno sobre nuestras perspectivas económicas. Nada que ver entre ambas versiones. La del banco público es descarnada y realista: a España le falta un buen trecho para salir de la recesión.

La falta de un acuerdo político en Italia para formar Gobierno es otro de los argumentos que están barajando estos días los mercados para mostrar su pesimismo sobre la situación europea. Lo de Italia atañe al centro de la periferia europea, al sur de al Eurozona, que es en donde están radicados ahora los problemas de cohesión y de subsistencia del euro.

Pero, por encima de todos estos asuntos, lo que genera una mayor desconfianza en los mercados y entre los inversores es la falta de una estrategia clara y creíble de salida de la crisis económica. Lejos de ello, la Unión Europea se dispersa y se desangra en batallas colaterales en las que, además, se agudiza la desconfianza de los inversores, innecesariamente castigados por algunas de las nuevas ideas que circulan por Europa. Lo de hacer pagar a los depositantes bancarias los programa de salvamento o los rescates de países es una idea bastante disparatada, que ha sido edulcorada algo en los últimos días respecto de la propuesta inicial, pero que sigue estando fuera de la lógica económica convencional. Y Europa no está para experimentos.

No ha habido una voz en relación a estas proposiciones sino muchas y además discordantes, lo que aumenta de forma exponencial la falta de credibilidad del proyecto europeo. La subida en flecha de la prima de riesgo estos últimos días ha tenido su traducción en aumento de los tipos de interés españoles a largo plazo pero también en una bajada de las rentabilidades largas de los bonos alemanes, lo que significa que hay un movimiento dentro de la Eurozona de búsqueda de activos de calidad y de abandono de inversiones en países menos creíbles, caso de España.