Los recelos del ahorro europeo

El debate sobre el carácter casi sagrado de los depósitos bancarios en Europa no se ha extinguido y bajo diversas modalidades sigue en pié. Mientras algunos altos dirigentes de la UE afirman que la barrera de los 100.000 euros marca la línea fronteriza de la posible incautación, ya que ese importe está garantizado en lo países de la Eurozona, en algunas instancias comunitarias se habla de plantear en el futuro algún tipo de utilización tanto de los depósitos bancarios como de los bonos y otros activos financieros para sufragar el coste de las crisis bancaria. Hay posiciones bastante encontradas en relación con el empleo de los depósitos en las operaciones de rescate bajo algunos supuestos. Realmente es una idea que se está barajando ahora mismo en la zona euro para desgracia de la cohesión económica y financiera de la zona. El ahorro europeo no atraviesa una buena etapa y vive bajo el paraguas de la incertidumbre y los recelos.

Este martes, Financial Times resumía el giro que en este punto ha dado Europa, al contemplar la posibilidad de que sean los inversores y no los contribuyentes los que paguen los rescates. Quizás estemos ante una discusión más bizantina que real, a no ser que en algún caso concreto y en algún país con rasgos especiales (Chipre podría haber sido, por su condición de paraíso fiscal, un ejemplo) se produzcan circunstancias muy diferenciadas en las que sea posible identificar con claridad a los responsables de las dificultades que derivan en crisis bancarias o del país en su conjunto. La pretensión de que sean los culpables los que paguen la crisis y no los ciudadanos en general es una afirmación que tiene más de frase de fortuna que de diagnóstico de la realidad, ya que delimitar la autoría de una crisis bancaria es un asunto sobre el que mucho se ha escrito pero con pocas conclusiones fiables.

No hay que dejar de lado, por ejemplo, el hecho de que los rescates bancarios en casi todos los países están pagando los platos rotos de una política crediticia, generalmente en el terreno hipotecario, que promovió el acceso a la propiedad de una vivienda propia de muchos miles de ciudadanos, que ahora, con la crisis económica, se han convertido en deudores morosos con el consiguiente quebranto para la entidad financiera.

En qué medida la falta de seguridad plena en los depósitos bancarios puede ocasiones perjuicios graves a los sistemas económicos occidentales es una cuestión que los líderes europeos están sopesando con cuidado, ya que tiene un potencial de impacto en la economía y en el sector financiero que pueden llegar a ser muy considerables. Una de las consecuencias puede ser la deslocalización del dinero en proporciones posiblemente masivas.

Los grandes patrimonios líquidos podrían desplazarse de Europa hacia otros escenarios. Es más, dentro de la zona euro, algunos propietarios de recursos líquidos de importe elevado podrían sucumbir a la tentación de deslocalizar el dinero entre países de la Eurozona, lo que podría llevar a una excesiva concentración de liquidez allí en donde la confianza tiene su más alta expresión. De alguna forma, este proceso de selección ya está desarrollándose. No en vano el bund alemán tiene una tasa de rentabilidad del orden del 1,35% y el bono español a 10 años está muy cerca del 5%, conformando eso que se viene llamando la prima de riesgo” dentro de la UE. Es decir, el dinero que están dispuestos a perder los inversores con tal de tener seguro su dinero en Alemania antes que en España, es decir, en mejores garantías de seguridad.