Rectificar no solo el PIB

En el reciente debate sobre el estado de la nación, la oposición en general ha tenido poca habilidad para sacar los colores al Gobierno en materia económica. Y podía haberlo hecho a poco que sus analistas y expertos se hubieran esforzado en poner en claro las señales de alerta que están emitiendo desde hace unas semanas diversos organismos internacionales y desde luego los expertos domésticos, la numerosa representación de servicios de estudios y analistas de la casa que formulan periódicamente sus previsiones económicas. El año 2013 parece que se encamina a un retroceso del PIB del 1,4% y que en el año 2014 no hay apenas garantías de que el signo de la economía vaya a modificarse a mejor. Esa es la previsión que maneja Bruselas, confirmada a finales de la semana pasada. No difiere mucho de la media de las previsiones que calculan los analistas españoles, un 1,5% de caída.

La previsión del Gobierno, en cambio, se mantiene inalterada en el 0,5% de retroceso del PIB desde el pasado mes de septiembre, cuando se presentaron los Presupuestos del Estado para el año recién iniciado. La distancia, por lo tanto, es considerable. La estimación de la caída que hacen nuestros socios europeos triplica la que está dispuesta a reconocer el Gobierno español. La previsión de la Comisión Europea apenas difiere de la formulada en septiembre del año pasado por sus mismos técnicos, de forma que los datos facilitados estos últimos días no constituyen ninguna sorpresa. Estamos, por lo tanto, en caída de la actividad y con bastantes posibilidades de que, vista la intensidad que ha alcanzado el retroceso del PIB, la recesión se prolongue hasta el año 2014, el que Rajoy decía que ya estaría en la zona de claro crecimiento. Bajar de esa nube de previsiones ilusorias y alejar cuanto antes los riesgos que se derivarían de una evolución tan negativa de la economía es tarea urgente que el Gobierno no debería demorar.

Lo que no resulta comprensible es por qué el Gobierno no ajuste sus previsiones económicas a lo que aparece como realidad dominante, confirmada además en las últimas semanas por organismos como el Fondo Monetario Internacional, también en la misma línea del 1,5% de retroceso, similar a la media de los analistas españoles que elabora la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Este ajuste a la más que probable realidad tiene su importancia porque además de preparar un hipotético escenario bastante más negro para el año 2014, exigiría adoptar cuanto antes medidas de corrección del déficit público. Las estimaciones de ingresos y gastos públicos para el año 2013 han debido quedar bastante desfasadas y cuando esto sucede se está hablando de probables desviaciones al alza en el déficit público y más que probables desviaciones en el nivel de desempleo, ya de por sí ubicado en cotas del 27% de la población activa.

La constatación de que existen desviaciones entre las previsiones oficiales y la realidad ha empezado a producirse a la luz de los últimos datos de comercio exterior, entre los cuales hay uno que destaca sobre todos los demás, el de las exportaciones. La fría contemplación de las cifras de exportación ha llevado a algunos expertos a señalar que la pretendida mejora del flujo exportador de la economía española está siendo en realidad mucho más modesta que la prevista en un principio. Las exportaciones españolas a nuestros vecinos de la zona euro suelen representar más del 65%& del total y en los últimos meses este flujo ha puesto en evidencia una clara desaceleración, síntomas notables de debilidad. Tanto que ya se estima que el sector exterior no va a poder suplir en los próximos meses el deterioro de al demanda interna.

Y así posiblemente sucederá a corto plazo, dado que las expectativas de crecimiento económico en la zona euro son escasas, por no decir nulas. La zona euro registrará este año un descenso del PIB del 0,3%, de acuerdo con las últimas previsiones de Bruselas, anunciadas el pasado viernes. Antes, en la anterior previsión, se estimaba probable un aumento del 0,1% en el conjunto del año 2013 para la zona euro. La diferencia entre una previsión y otra ha recortado por lo tanto cuatro décimas, lo que arroja bastantes sombras sobre la posibilidad de que el resurgir de la economía española se apoye en los aires de mayor dinamismo que puedan llegar desde la Europa de la Eurozona.