Un canadiense en el Banco de Inglaterra

Los ingleses parecían bien dispuestos a dar la nota con el relevo de Mervyn King al frente del Banco de Inglaterra (el BoE, como le nombran en medios financieros, o “la vieja dama”, como también se le conoce), hecho que se producirá en junio próximo. Convocaron el reclutamiento del nuevo gobernador incluso mediante un anuncio en los periódicos, cuyos resultados no se conocen. Lo cierto es que el nuevo gobernador del Banco de Inglaterra, la institución emisora más antigua del mundo, va a ser un canadiense de 47 años llamado Mark Carney, quien en la actualidad es gobernador del Banco de Canadá, cargo en el que está trabajando en calidad de jefe máximo desde el año 2008 y, según dicen, con óptimos resultados, ya que se asegura que Canadá es el país que mejor ha llevado la actual crisis económica y financiera y en ello tiene papel principal y mérito destacado el Banco de Canadá, que ha dirigido en estos turbulentos años el señor Carney. Es posiblemente esta designación una de las muestras más palpables del pragmatismo inglés, del que siempre hay alguna cosa que aprender. De hecho, había muchos y muy buenos candidatos para el cargo, como es de suponer, pero las autoridades han optado por romper moldes con un gobernador de importación, robándoselo a la competencia.

Carney estará cinco años al frente del Banco de Inglaterra en principio, ya que nada impide que pueda aspirar a un segundo mandato. King deja la máxima responsabilidad de la institución tras 10 años al frente aunque su trayectoria profesional está muy marcada por su vida de funcionario en la institución de la que ahora se despide, cumplidos ya los 66 años de edad. King desempeñó cometidos muy diversos en la institución de la que ahora se jubila y es en sí mismo toda una institución. La designación de un canadiense, al que conoce muy bien, como su sustituto, es una indudable muestra de pragmatismo pero además deja ver la mano del propio King como inspirador último de la designación.

El relevo al frente del Banco de Inglaterra cumple por lo tanto con algunos rasgos interesantes. El primero, un relevo generacional, ya que 20 años de edad median entre los dos banqueros y eso es bastante. El segundo es el insólito hecho de que un extranjero sea contratado para dirigir una institución de vital importancia en el Reino Unido, más raro aún por el hecho de que el nuevo gobernador lo es ya de otro banco central, el canadiense, desde hace cuatro años. El ministro del ramo, Osborne, ha dicho que Carney solicitará la nacionalidad británica. De hecho, está casado con una economista inglesa, así que algo de proximidad ya tiene, aparte de la común pertenencia a la Commonwealth, la comunidad anglosajona de países, antes colonias, que conservan a la Reina de Inglaterra como patrimonio común. Tercer dato interesante en su biografía es el hecho de que haya trabajado durante 13 años en un banco de inversión privado, Goldman Sachs, entidad en la que desarrolló cometidos muy diversos a lo largo y ancho del mundo, en varias ciudades de importante raigambre financiera, como Londres, Nueva York y Tokio.

De todos los méritos que se le atribuyen a Carney, su buen desempeño en la gestión de la crisis financiera al frente del banco central de uno de los grandes países occidentales es el más destacado. Canadá pasa por ser el país menos dañado por la crisis derivada de la quiebra de Lehman Brothers. Mervyn King ha tenido ocasión de conocerle y tratarle de forma muy estrecha en estos últimos años y ha quedado bastante bien impresionado del personaje. Su designación será vista con curiosidad por muchos y su trabajo será analizado con lupa por los puntillosos políticos ingleses, por lo que nos adentramos en una experiencia insólita y sin precedente.