Algunas noticias positivas

No todos los días hay una buena noticia económica para echarse una loción de optimismo y para evitar cortarse las venas antes de tiempo. Las noticias positivas escasean, ciertamente, pero haberlas haylas, como dice la sabiduría gallega de las meigas. Muchas de las noticias positivas que vemos estos días se dan porque hay españoles buscándose la vida por los cinco rincones del Planeta. Una pena que no se produzcan en España, pero el triunfo de Inditex en la Gran Manzana o de Ferrovial en las autopistas del Sur de Estados Unidos o de Indra en los aeropuertos de India, tres noticias candentes de estos últimos días (hay más, pero tampoco se trata de rellenar líneas), son también éxitos españoles, que de alguna forma revertirán en nuestra prosperidad futura como país.

Este miércoles ha saltado a la luz, sin embargo, otra noticia positiva que nos recuerda que en España también existe una industria, potente y sobre todo competitiva. La estadounidense Ford Motor, en plena reorganización de sus plantas en Europa, ha decidido ponerle fecha de cierre a su planta belga de Genk, construida en el año 1964 (unos 15 años antes que la planta de Almusafes, que estrenó su rodaje con el Fiesta), que dejará sin empleo a unas 4.000 personas. Un curioso intercambio de apuestas: las empresas españolas triunfan en el extranjero y las extranjeras (estadounidenses sobre todo) apuestan por España. La aparente contradicción no es fruto del capricho sino de la especialización empresarial. Además, los españoles que salen al extranjero (sobre todo los tres citados) lo hacen porque en España ya no tienen mucho más que hacer y porque tienen vocación exportadora.

Aunque triste para los belgas, la noticia abre nuevos horizontes a la filial española de Ford, que tiene en Almusafes un potente argumento de atracción de carga de trabajo y que se está convirtiendo en referencia industrial y productiva para la compañía de Deaborn, Estados Unidos. La producción de Ford en Genk ya sufrió un duro golpe hace unos años cuando el modelo Focus fue trasladado a la planta valenciana. Ahora, la planta belga ha anunciado el cierre definitivo y los tres o cuatro modelos (entre ellos el Mondeo) que salen de su cadena de montaje irán trasladándose paulatinamente a Valencia.

La noticia es indudablemente positiva para el deprimido sector del motor español ya que muestra una vez más que la industria española del automóvil es altamente competitiva y que se encuentra en condiciones de disputar el pan de cada día con plantas ubicadas en países industrializados. El sector del automóvil español, al igual que la potentísima industria de componentes para el automóvil, es en la práctica una inmensa factoría de plantas bastante modernas y eficientes que trabajan de forma ampliamente mayoritaria para los mercados exteriores, básicamente para los mercados europeos. La incorporación de una carga de trabajo adicional que puede añadir entre 50.000 y 100.000 unidades anuales adicionales de vehículos a producir permitirá a la filial española de Ford alejar, cuando la producción se haya trasladado a España en su integridad, el fantasma de los sucesivos ERE’s que ha venido aplicando en los últimos años (hasta cuatro).

La decisión supone además un reforzamiento de la capacidad exportadora de la industria española en los próximos años. El sector del automóvil es una industria volcada en los mercados exteriores desde los años 70 del pasado siglo. Los coches que se venden en España son mitad extranjeros mitad españoles, a veces incluso mayoría extranjeros. Las plantas españolas han llegado a rozar los 2,5 millones de unidades producidas hace menos de diez años, frente a 1,7 millones o menos que saldrán este año de las cadenas de montaje. Es decir, cerca del 15% de la producción total de coches de Europa. Un 80% de esos coches rodarán por los mercados internacionales, europeos o no, en los próximos años.