Bajar los tipos, una prioridad

La reiteración de previsiones económicas negativas para España se ha convertido en el principal factor de pérdida de credibilidad de cara a enderezar la precaria situación financiera. España necesita imperiosamente una reducción de los tipos de interés que el mercado exige a nuestras emisiones de deuda. Esta semana salen a subasta pública nuevos títulos a largo plazo, pero la posibilidad de que puedan ser emitidos a tipos de interés por debajo del 6%, que sería lo deseable, parece remota.

Desde mayo pasado, las emisiones de títulos a largo plazo se están realizando por encima del 6,4% aunque en las últimas dos semanas este tipo de interés ha sobrepasado en el mercado secundario el 7% con bastante frecuencia, reflejando las tensiones que existen en el mercado y la desconfianza en el papel español. Las últimas declaraciones públicas realizadas desde diversas instancias europeas han contribuido a suavizar un tanto las tensiones, de forma que el mercado secundario de renta fija pública está manejando tipos de interés a 10 años en torno al 6,5% en el caso español. Por desgracia, al día de la fecha no existen apenas garantías de que estas declaraciones se puedan convertir en realidades tangibles.

Ayer, Italia logró emitir a tipos interés al 6% sus títulos a 10 años, lo que abre una esperanzadora expectativa para los títulos de la deuda española que salen al mercado este jueves. España ha realizado emisiones de deuda a largo plazo a tipos superiores al 6% e incluso al 7% con cierta frecuencia en los últimos meses, desde el otoño del pasado año, de forma que hay en circulación unos cuantos miles de millones de Obligaciones del Estado a las que se está proporcionando una remuneración que, vista desde el lado del emisor, es bastante gravosa.

Si este lunes el mercado secundario de deuda asignaba a los títulos españoles a largo plazo un 6,65%, parece difícil que de aquí al jueves logre recortarse en la medida suficiente este tipo para lograr, como Italia, emitir por debajo del 6%, un objetivo que debería ser prioritario para España. De aquí al jueves pueden suceder unas cuantas cosas y sería deseable que, en línea con las promesas lanzadas, las instituciones europeas dieran muestras de activismo para que el mercado asuma decididamente la posibilidad de tomar títulos españoles a tipos por debajo del 6%. El margen de tiempo es estrecho pero en absoluto es inviable una evolución de los tipos en la dirección deseada.

La confianza en del rumbo de la economía española no brilla a gran altura, pero los últimos datos que se han dado a conocer sobre previsiones económicas coinciden en reforzar la sensación pesimista, aquella que subraya la dificultad de que España salga de la recesión económica antes del año 2014. Las previsiones lanzadas este lunes por algunas instituciones hablan de una caída del PIB del 1,7% e incluso superior en el año 2012. El avance del INE español confirma que el país sigue cayendo, un 0,4% respecto al pasado año. Para el año 2013, con todo lo que tienen de inciertas las previsiones a más de un año, son más numerosos los pronósticos negativos, de caída del PIB, que positivos.

Se trata, en conjunto, de las peores estimaciones entre los países europeos occidentales, al menos entre los cinco grandes. Dado que estas previsiones afectan de modo sustancial al desempleo, con una tasa de paro que ya supera el 24% de la población activa y más de un 52% entre la población joven, se comprende que las valoraciones que hacen los agentes económicos y los inversores sobre nuestro futuro económico sean bastante negativas y que se trasladen al escenario financiero en forma de demandas de altos tipos de interés. La ayuda de las instituciones comunitarias para frenar esta escalada de tipos y lograr una cierta moderación para que el país disponga de cierto tiempo para enderezar las cosas, es fundamental. Pero también urgente.